Fernando Magnífico

El viento es testigo

Hermosa e inigualable niña, espero que sea una noche especial.

Muero de ansiedad, las estrellas parecen hablar, pues saben cuánto esperé por ti.

Sé que es tarde y es momento de soñar,
tal vez mañana sea oportuno explicar
todo aquello que solía imaginar decir.

El viento fue testigo de que fuiste y serás el único amor para mí.

Extrañaba intensamente mírate, cielo.
Sólo han pasado tres años.

Te esperaré en ese lugar,
donde el sol brilla con mayor intensidad,
junto al jardín.

Extrañaba en demasía cerrar los ojos
y sentir tu respiración como la primera vez.

Tal como lo soñé, una flor para ti corté.
Te he esperado con tanto amor.

No estoy llorando, sabes que no es verdad.
Me conoces, no te podría engañar.

Perdóname pero es imposible contener mi llanto de felicidad por ti.

El viento es testigo que fuiste y serás el único amor para mí.

Dulce e irrepetible niña, volviste y la vida ha vuelto a mí.

Ahora soy tan feliz, siempre quédate aquí, pues nací para cuidar de ti.



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