Jony Alba

Desahogo

Siento mis manos pesadas, como si estuvieran cargadas, caidas, y mis pies hinchados como si hubiera caminado sin detenerme hacia ningún lado. Siento mis ojos cansados, están negros, de tanto llanto. Siento todo a mi al rededor como si se estuviera desplomando, sin saber qué hacer, preguntandome por qué no veo salida a este laberinto en donde la soledad y la culpa me detienen, donde ya no sé quién soy, ni a dónde voy. Donde miro al cielo y pregunto dónde está mi Dios, sabiendo que me oye, pero sin saber por qué no responde, y preguntadome si todo lo que sucede es por mi culpa. Mis noches se hacen largas y miro al techo recordando los tiempos en donde los abrazos de la gente me decían que valia, donde los aplausos y los halagos aparecían, por quién era, por mis canciones, por mis logros (aunque nadie sabía lo que pasaba para alcanzarlos). Y me pregunto dónde quedó todo aquello; dónde están los que estaban cuando lo tenía todo, aquellos amigos que estaban en las buenas, solo pocos quedaron, dos o tres, los demás luego solo mis errores señalaron. Pero ahora en medio del silencio me encuentro en soledad, simplemente solo luchando contra mí mismo, contra mi incredulidad y el deseo de abandonar todo, sin querer volver a luchar por regresar donde tenía paz. Donde nadie me ve y solo Dios sabe, donde la voz de mi silencio con miedo quiere escaparse, pero está condenada a escribir lo que decir no sabe, ahogandose en confusión y desespero. Por eso quisiera que muera todo esto y pueda volver a vivir aquel soñador, aquel joven poeta enamorado del Señor, quien hoy siente morirse en vida, con una sonrisa de mentira y rimas de dolor, sin deseos y sin fuego de pasión. Mientras sale a la calle como si no pasara nada, con temor a que se note el dolor en su mirada agotada...

 

Hoy mi lapiz y el papel son mi espíritu y mi alma. Que expresan a gritos lo que mi corazón se guarda.

Intento escaparme de todo corriendo lejos de mí, y cuando menos me lo espero, tu gracia ilumina mi vivir, mi caminar y me invitas a poder seguir...

Así eres tú mi Señor, apareces en el momento justo, y ahí sé que contigo todo lo puedo, fuera de ti ya nada...



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