Nicola J. Sabroso Palomino

No hubiese dudado

No hubiese dudado.

No hubiese dudado
en continuar
escribiendo
nuestra pequeña oración
pero
sin motivo aparente

decidiste ponerle punto final.

No hubiese dudado
en recorrer
kilómetros enteros
en las carreteras de tus
piernas
sin descanso alguno
llegar a tus
nevados
escalar hasta la cima
y por fin en ella
sentir el calor del
Sol
abrazando mi piel.

No hubiese dudado
en continuar
muriendo
lentamente
si con ello podía saborear el
veneno
de tus labios.

No hubiese dudado
en ser puente ante tus
ríos
en ser abrigo ante tu
frío
en ser calma ante tus
líos
en ser abrazo ante tú
hastío
en ser pasión junto a tu
brío
en ser lo tuyo ante tu:
Mío.

No hubiese dudado
en serlo
todo
por ti
y tu brillo.

No hubiese dudado
en correr,
hacia ti,
tormenta.

No hubiese dudado.

No hubiese dudado
en en tus
ahogarme
mares.

No hubiese dudado
en sonreír
con lágrimas en los
ojos.
No siempre de felicidad.
Contemplando tus puestas.

No hubiese dudado
en perseguir tus
amaneceres
aún a sabiendas de que
Jamás
podría alcanzarlos.

No hubiese dudado
en atragantarme de
placer.
De mi placer.
De tu placer.
A pesar
de ser consciente
de que sería solo eso
placer.

No hubiese dudado
en pintar
las 6 letras de tu nombre
en una nota
y dedicarte algún
suicidio.

No hubiese dudado
en darle rienda suelta
a mi
piromanía
e iniciar un
incendio
incontrolable
en el centro de tu particular
Ártico.

No hubiese dudado
en sanar tus
cortes
con el tibio
aliento
de una esperanza
rota.

No hubiese dudado
en arrancar
mi hilo de la
vida
y coser con el tus heridas.

No hubiese dudado
en dejar atrás el
Caos
para recorrer la
Paz
y llegar a ti
Tormenta.

No hubiese dudado.

No hubiese dudado
en balancearme
sobre el borde
del acantilado en tus
labios.

Observar el vacío.

El vértigo cayendo.

Hambriento.

Anhelando
el sabor de tu
aliento.

No hubiese dudado
en arrastrarme
roto
hacia tu lado.

Con la infatigable
esperanza,
aún después de todo
de que me vuelvas a
armar.

A amar.

No hubiese dudado.

Y no dudo
aún
en reservarte
una sonrisa
una cita
una tarde
una mirada
una cena
una película
una grulla de papel color
Azul
una copa
un lirio
una pequeña tormenta.

No dudo
en escribir
y escribir
y escribir
para luego gritar
mis versos
a voz en cuello
esperando
tan solo esperando
que lleguen
en forma de susurro
a tus oídos.

No dudo
en dedicarte
cada letra
cada párrafo
cada poema
cada libro
cada vida.

Aunque ya no las leas
Aunque ya nos suspires con ellas
Aunque ya no vivas la tuya

Junto a mi.

No hubiese dudado.

Yo nunca hubiese dudado.



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