poetalibre

POR LA AVENIDA.

Como vamos tan deprisa...
Siempre con la luna pegada
al culo
y las farolas pasando como relámpagos...
Nuestros ojos se ciegan
y entonces todo pasa.
Pasa veloz.
Sí, pasa.
Pues ya ves...
En un coche
robado por caridad,
observé a las sombras
que llevaban gente.
Paseaban sin un porqué (aparente)
Yo, ya estaba cansado,
¡Me la pela!
Relajado miraba por las ventanas
y lo vi.
Hay gente fea... fea.
Quizá yo nunca las vi, porque
no me interesan los feos...
Pero los hay, ¡vaya que si los hay!
Por allí caminaban narices
con cuerpecitos pequeños pegados.
Grandes nalgas en pantalones
cincuentaycinco tallas menos.
Gafas enormes
denunciadas por sus ojos.
Dientes huérfanos
y desnutridos.
Rizos que se equivocaron
de cabellera.
Ojos que no se hablan
entre ellos.
Morfas con cara de señoras.
Esperpentos por doquier...
¡maldita sea!
¿Pero donde
está la gente hermosa?
Tú, no mires,
observa la belleza,
sigue pasando farolas.
¡No te detengas!
A menos que caigas
en un paraíso,
en un Jauja bello
y celoso...
Olvídate de ellos...
Tú, no mires.

 



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