Norberto Osvaldo Algarin

Inefable

Ya no siento la voz inmaculada 

que en bíblico tronar fuera mi aliento; 

ni véola a Esperanza; sólo siento 

la ausencia abrasadora de Su fe. 

Perdí la rienda azul de mi cuadriga 

y anarquía hoy asfixia mi gobierno. 

Mi antigua cornucopia hoy es un cuerno 

vacío y putrefacto que boté.

 

¡Qué vil y engañadora que es la vida!; 

te entrega con amores a los gusanos 

de imprevisto, y te empuja con sus manos 

al arcano sin luz de algún desván...

Yo, a la labor de la vida resignado, 

revisto mi coraza de maldito 

y sigo mi camino de proscrito 

a la luz de la buena Aldebarán.



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