Natanael Berrios Sandoval

Ares

¿Por qué engulles mi sensibilidad, oh Ares?      Que solo deseo retribución y sangriento castigo,   y maneras no consigo para que mi corazón llore ante el cruel poseedor de mi rosa blanca, mi enemigo.

 

¿Cuándo, gran guerrero, dejará mi alma esta imprecación? Porque, escaso de rosas, dueño de espinas soy. Solo me pertenece gran pozo de hedionda maldición y con él siempre, bajo las alas de la amargura, estoy.

 

No seas cruel dios sangriento y vehemente. Devuélveme la poca humanidad que tenía,       para no perderme en este mundo deprimente,       y a mi Dios servirle como antes lo hacía. 



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