Ofelio

RIMALGIA IX

¿Cómo va aquél a suturar la herida
que dejaste? No sana ese olvidado.
¿Cómo no sentirse un vil desdichado?
Mira una salida, mas no hay salida.

No, no encuentra, no existe una salida,
¿o lo envuelve el reflejo fracasado
del momento febril de aquel soldado
desertor, sin aliento, sin guarida?

No hay, no se asoma, no llega la aurora;
no, ni siquiera la luz de los focos.
No hay salida, ¿o acaso se ha vuelto loco

y sus sentidos no notaron la hora
en que vino el remedio? Poseedora
es su alma amando lo que hay, y no es poco.



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