Lucas Gress

Libros en el estante

Manchas de tinta uniformes,

inteligibles y oscuras

olvidadas e incomprendidas

escarbadas y amedrentadas

tergiversadas y amputadas.

 

un bosque de árboles mutados

entre caoba y pino tallados

reposa como en ánfora el vino

añejo a la embriagadora sapiencia.

 

Los años la tinta no han borrado

del licor sus consejos y antojos,

que son presa de bohemios y locos,

aún se conservan intactos

para el contagio de nuestros labios.

 

Apilados, como barriles

reposan sus caparazones

y entre apolilladas páginas

letras juegan con los dioses.

 

“Allá un extranjero perdido.

Y acá un destino olvidado.

Allá un extraño empedernido

Acá mi silencio agotado.

Aquí estamos los libros esperando”.

 

Y un día perdido un viajero cansado

señalado por la suerte o el designio

presa sus ojos quedarán ensimismados

de este conjunto de vino polvo y años:

 

“Un mapa, una pista, un catalejo

¡Agudiza la vista…!

Una mirada al fondo de estas mis líneas.

¿Un peñasco, una daga o una escalera?

Una salida se halla en cualquiera…”



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