huertero

Oda a las semillas vivas…

 

El invisible cuaja el silencioso festejo que
emerge como lava del verde jubilo al
ver el roció entre las flores.
Yema a yema el aire incendiado
miel desbordando de las amapolas.
Y el tibio sol derrama el agua
quemante sobre las plantas de ajíes preñadas.
Vagabundas luciérnagas lengüetean
temblorosas entre signos y semillas vivas.
La lluvia atraída por olores salvajes
se derrumbó en cristales
en la espesura de las huellas mojadas.
Poros en la piedra blanda
el viento anuncia el relincho
de dientes apretujados.
Gota a gota uno se halla en la noche
como en otras voces en la
infinitud de los duelos indiferentes.

Comentarios2

  • Irene..

    Me llegó a la tierra del corazón, gracias por tu viva semilla poética.

  • Claire

    Este poema se huele y se toca.
    Hermoso!

    Saludos,

    Clara



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