Iván Terranova Cruz

SIRENA DE MAR

 

 

Siempre

pero siempre  /  de la nada

irrumpes como una diosa

como una estrella de mágicas aguas

humeando entre tus húmedos cristales

 

Brotando como un disparo etérico

sobre los espejos de mi mente

y sobre el crepitante terso lomo del mar

 

Y mis manos como tallos  suplicantes 

buscándote  / como pájaros que no te alcanzan nunca

porque cuando te tengo te desvaneces

como el aire entre mis dedos...  que jamás

 al parecer ya podré palpar

 

¡Oh divino y dulce misterio ! 

Palidece ante tu presencia el universo

y tu luz se expande ante mis ojos

como una diosa celeste

a la que nunca dejaré de amar

 

¡Oh triste y dulce encanto sin tiempo !

¡Amor de mis amores !

¡Mujer de mis heridas !

¡Rendirme nunca...!  ¡Olvidarte... jamás...!

 

 

 

Para la sirenita: Irene

 

 

Comentarios1

  • Irene..

    Te orillo la historia de Amor de la sirenita Amaria titulada perla.Te amo.

    Dicen que Amaria era una sirenita a la que le salían las piernas

    cuando bajaba la marea de sus playas.

    Sucedía entonces, que su amor bajaba corriendo loco desalinoaliento, a buscarla a la estación, porque sabía que solamente durante este tiempo único, las playas de Amaria quedaban al descubierto desnudas y abiertas de volar en volar.

    Sabedor de que este fenómeno único igual que eclipse tan solo duraría unos días, hasta que la marea del Hasta para siempre volviera a subir, y sumergir las playas de Amaria amar adentro de nuevo a su sirenita.

    Mas él navegante experto, calculaba con precisión la fecha exacta del día,

    en que sus playas volvían a sumergirse y con ella su santo canto de sirena.

    El navegante tenía dos palabras clave para desembocar este fenómeno fluido del corazón

    sin que ella nunca adivinara que él era el amante-causante-errante de todo..

    ..simplemente se dejaba llevar como novia a la deriva del blanco en los brazos de ese verso oleaje.

    Y así así, entre travesías de islas móviles

    y flechas sonoras atravesadas de luz de parte a atra-besarte submarina por vaivienes de rumbos inexactos

    pasaron varios meses desde la última vez que ella anduviera los pasos de los besos de los huesos

    al tenerse de sus caderas sostenerse.

    Siete días tenemos mi amor, esa es la cifra de la eternidad fresca

    que de nuevo se descifra, para volvernos locos de amar.

    De tanto en tanto Amaria la sirenita salía a la superficie su cabecita rubia

    y asomaba su oído, por si escuchara la caracola de esas dos palabras.

    Tan hondas tan ondas, que el eco se bebía la segunda hache, y con ella dibujaba circulitos de agua

    para que su sirenita tocara la estela redonda de su garganta.

    Esas dos palabras que fueron que serán y que son: Te amo.

    • Iván Terranova Cruz

      Pues, que te puedo decir, querida Irene... Esta preciosa y dulce historia, hace el complemento necesario para todo el argumento de mi poema. Y me alegra... sobre todo tu amable presencia.
      Ví... una película no muy reciente, una versión moderna de una sirena que se enamora de un muchacho de la nobleza (equis) que no recuerdo bien... Todos sin excepción... alguna vez en nuestras vidas nos hemos enamorado de alguien... que por diferentes circunstancias resulta inalcanzable; digamos en un 99% . pero esa realidad es otra historia. Nuevamente gracias.



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