Julian Moreno

Una Rosa Llamada Elizabeth

Deuteronomio 4:9

Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos.

 

Existen cosas demasiado frágiles y preciosas

las cuales requieren por mandato un cuidado especial

un salvaje animal jamás ha de cuidar a una delicada rosa...

 

¡Por Dios! ¿Qué te he hecho?

 

Las rosas a falta de agua marchitan,

las rosas a falta de cuidado se dañan,

pensé que podría ser manejable...

el orgullo calló nuestros corazones 

nos dejó tan frágiles,

tanto que no quedo nada (o mucho) que dar.

 

Dios tiene a disposición ángeles 

yo dependo del aire,

para lucir su belleza a su máximo esplendor, 

los ángeles también tienen al aire como vestidor.

 

Los ángeles no deberían de conocer el sufrimiento,

como el que agoniza no debe conocer el remordimiento

quisiera cargar tus lecciones y vivencias

para que volaras libre amando con frecuencia.

 

Dios tiene planes maestros

que solo él parece entender

ante tanto… mi cara remojo,

que este plan Dios lo vea a través de tus ojos.

 

Medito y recorres por entre mis neuronas,

aprende a confiar

ten eso llamado fé

y mientras te difuminas

yo comprenderé…

 

no vivas en el pasado, vive tu momento

este no es un adiós,

parece ser más un cuento en el que tu corazón…

(espero)

guarde espacio para los dos.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.