Petronito

Viejo café de la calle-C

Viejo café...Donde se abren las almas desdichadas, también donde nos miente la dicha, 

Donde se crean sueños de solo sonrisas, de solo mentiras, lugar donde la sonrisa más larga es la del mesero por su propina, veinticinco años le pongo al joven que valientemente cada día se pone esa mascara y nos llena de café nuestras tasas y de falsas expectativas las vidas. 

Dos tintos campesinos, ¡por favor! 

Viejo café... lleno de murmullos, donde el más importante parece ser criticar las medias rotas de la vida, 

De esa vida de botas sangre,  

De esa vida que explota el lugar en mil pedacitos de colores cada que sonríe, que no se inunda en este mar oscuro y amargo, más bien que navega en él. Que si le diera la gana podría llegar hasta lo más profundo de la galaxia, 

Con sus labios que arden como marte. 

Viejo café... 

Tantas veces lloraste mis penas, hoy sonríes conmigo. 

Lugar lleno de propuestas, decentes, indecentes, apasionadas, salvajes de millones, de besos, de nada, de todo, de personas vacías que luchan por un sueño sin rey y sin problemas de sal. 

Viejo café, donde sus clientes más fieles son estos árboles que colapsan de recuerdos, que se hidratan de tantas cascadas rotas de lágrimas, de tantas mejillas quemadas por sus ríos de lava. 

Parecíamos en una montaña yo y el dulce café de sus ojos, donde cada vez que nuestros labios se abrazan, nacen estrellas y los pájaros posan en ellas y cantan su mejor canción. 

Viejo café, donde se ríe, se llora, se llora y se ríe. 

Ese olor a cotidianidad es lo que más desespera, 

Olor a café, olor a almas desdichadas y a corazones desgarrados,  

Lugar donde el mejor postor logra esa sonrisa anhelada, 

Esa sonrisa que en medio de esas montañas refleja esas medias rotas de la vida.  

 

Hperafan. 



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