Kleber Exkart

El último extraño

He mirado tu cuerpo

mas allá de la frontera de tu piel

he llegado a la Extremadura de tus soles

y me he vuelto por el camino

sinuosos de tus recuerdos vehementes.

Allí donde los codos del mar de tus ojos

llenan los cuencos de agua salobre

y riegan suavemente tus labios

he dejado miel salvaje.

 

Se que no me es posible atar los cabos

de tus cabellos sueltos al viento

ni detener las mareas de tus olas

que van oscilantes entre tus caderas.

Algunas veces hundo mi azadón

en la tierra virginal de tus senos

que erguidos como elevadas montañas

otean la cuenca de tu vientre

solo para regodearme con el PI

tu ombligo alambicado.

 

Tal vez sea el último extraño

que llegue a tus parajes

silencioso y taciturno andante.

Buscando la paz silente

iré entrecruzando versos

y líneas imaginarias para tu reino.

 

No soy de los que miran el mundo

con los ojos de perro azul

ni de los que hacen de su pluma

una bandera de nostalgias.

Prefiero alzarme con el velo de la virgen

y romper los corazones

endurecidos por la piedra del dolor

así la vida es mas justa

conmigo mismo y con los demás.

 

Deja que ate mi cometa al cinto de tu muñeca

para que vuelen las mariposas de tu vientre.

Ellas vestidas de los mil colores de la luna

revolotean los campos grises de los recuerdos

trayéndome el furtivo aroma de tu almizcle.

 

No digas que no te enamoraste

que no diste el salto al vació

porque ni el mismo cielo que te vio

yacer bajo el yugo de mi pecho te lo cree.



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