Jhon Deivy Torres Vidal

SUBREPTICIA INTIMIDAD.

De a pocos la lumbre se desgasta

en la oscuridad sin tregua,

y así, el beso ardiente

declinando su lengua.

 Mutismos y gemidos.

A intervalos los vientos se cuelan

 a la sangre incendiada.

La palabra que vigila o que llega

a menudo es un acto sexual

y el silencio un perfecto orgasmo,

y siempre viceversa.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.