alberto1980

Abuelita Constancia

Cada verano abrazado a tu corteza,
ella parecía dura y eterna
entre mis manos de niño,
recia, inquebrantable, severa;
pero era tan suave como piel de armiño,
yo te abrazaba tu corteza
y te besaba la frente serena,
nunca quería que te fueras
gritaba mi niño,

Luego nos perdimos entre la espesa
selva de mis años turbios,
pero la vida trajo el regalo
de encontrarnos a veces
y reír a nuestras anchas
para irnos del mundo más lento,
para llevarnos las cosas amadas
más allá de los tiempos.

Este verano en lugar de las flores, me trajo
la arena seca y baldía de tu partida
y lloro
tan ancho como reía antes,
tan lento como jugábamos a irnos,
y tan lejos hasta que puedas escucharme.



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