Zenser

9no. Día (o Segundo martes)

El contenedor era suficiente para resistir el contenido caliente que se vertía con suavidad y clase.

 

El contenido ya empezaba a sobre calentar el continente y derramarse, provocando que el vapor e viera emerger de todas las partes, de todos lugares, ¡omnipresente!.

 

Lo vertido era lo idealmente caliente para saborear, aunque como todo lo que se percibe con los sentidos, tenia opinión diferente cada contenedor.

 

Aquel frío del contenedor acabo por apagar aquella mezcla de calor, altura y tiempo, dejando sensación tibia, más fría que caliente.

 

Pese a aquel frío contenedor, vapor helado nacido por lo gélido, era propio de aquel clima.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.