agustin Garcia

El Desterrado





"Cuando yo veía, al declinar la tarde elevarse del fondo de un valle cito, el humo de alguna choza, yo me decía: ¡ Dichoso el que encuentra, al anochecer el hogar
doméstico y se sienta en medio de los suyos !

¡El desterrado está solo en todas partes..!

"Estos árboles son hermosos, estas flores son bellas, pero no son las flores y los árboles de mi país y no me dicen nada"

¡El desterrado está solo en todas partes..!

"He visto dos ancianos rodeados de niños, como el olivo de sus retoños, pero ninguno de aquellos ancianos me llamaba hijo suyo, ninguno de aquellos niños me llamaba
su hermano"

¡El desterrado está solo en todas partes..!

 

poema inedito de : Eleuterio Quintanilla Prieto

Comentarios6

  • agustin Garcia

    Discurso de Helios, nieto de Eleuterio Quintanilla.Gijón, 29 de enero de 2016

    Excmo. Sr. Alcalde, Excmos. Concejales, Excmas. Autoridades, Señoras y Señores, amigos y
    familia de Eleuterio Quintanilla.
    A mi madre, Dalia, le hubiese gustado estar hoy aquí presente junto a todos nosotros. Pero acaba de
    cumplir los 98 años, y a pesar de que sus facultades mentales estén aún muy vivas, sus capacidades
    físicas le impiden hacer un largo viaje.
    Al salir de su casa en Burdeos, hace un par de días, plantó su mirada en la mía y con el genio que la
    caracteriza me dijo: “Y que no se te olvide dar las gracias por lo que están haciendo por tu abuelo”!
    Así es que, ante todo, en su nombre y en el mío, les agradezco a todos Vds. y más particularmente
    al Ateneo Obrero, al Grupo Eleuterio QUINTANILLA, y al Aula Popular José Luis García Rúa, el
    trabajo que hicieron y que están haciendo para mantener vida la memoria de QUINTANILLA.
    Rendir homenaje a un hombre sea quien sea, es un acontecimiento que requiere su parte de
    solemnidad y de emoción. Pronunciar estas palabras aquí en Gijón, frente a todos Vds., es algo que
    me conmueve porque se refiere a la parte más profunda y más íntima de mi mismo.
    Mis padres y yo vivíamos junto a mis abuelos, Eleuterio y su mujer Consuelo, en la misma casa de
    la Calle Lafontaine en Burdeos. Me crié con ellos dos hasta los veinte años y compartí con ellos
    dos, momentos buenos y momentos malos. Mi padre se murió cuando yo tenía nueve años, y mi
    abuelo fue para mí mucho más que un abuelo. El me enseñó a leer y a escribir en español, me ayudó
    a desarrollar mi aptitud intelectual y moral sin jamás inculcarme la más mínima idea. Eso fue mi
    mayor lección: el respeto de mi libertad de consciencia.
    Dicho esto, Vds. comprenderán que si hay circunstancias en la vida de un hombre que cambian lo
    diario y se imponen como una fecha muy particular, hoy es para mí uno de esos días.
    La presencia, aquí reunidos, de parte de la familia de QUINTANILLA, de representantes o
    autoridades de la sociedad civil, de todos los que recuerdan al maestro, es, sin duda alguna, un
    momento de orgullo pero aún más de gratitud hacia todos los que obraron para que este homenaje
    pueda existir.
    Aquí, rodeado de todos lo que mantienen viva la memoria de mi abuelo, me siento orgulloso no
    solo por ser nieto de Eleuterio QUINTANILLA, si no porque este homenaje lleva en sí una
    esperanza, un proyecto que a pesar de los años difíciles que estamos pasando, consigue
    reconciliarnos con toda la humanidad.
    Puede que algunos consideren que este tributo sea algo anticuado. Pero para los que están aquí
    presentes es una manifestación que tiene una máxima importancia. Las cosas grandes nunca pierden
    su interés, nunca son inútiles, y es cosa grande honrar el trabajo y la trayectoria de un hombre que
    siempre supo cumplir con su deber y dar un verdadero sentido a su existencia.
    Evocar ante todos Vds., la figura de QUINTANILLA es de un cierto modo poner en perspectiva el
    pensamiento político de un hombre que luchó para la emancipación de sus conciudadanos, y el
    rencor que pudieron tenerle los oposicionistas y tal vez, algunos de los que compartían con él, el
    deseo de mejorar la humanidad.
    QUINTANILLA se enfrentó durante años para tratar de dar a entender su ideal: luchó para la
    emancipación de todos los hombres y mujeres, para una enseñanza libre, para unir lo que estaba
    diseminado. Pero ese combate para que cada uno pueda conseguir una mejor posición social, no
    solo lo llevó en contra de la burguesía, de los terratenientes o del patronato, también tuvo que hacer
    frente a las resistencias de su propio campo. Quizás esto sea lo que poco a poco le debilitó, y acabó
    por destrozarle.
    Si digo esto ante todos Vds., es porque el hombre que conmemoran los gijoneses no es exactamente
    el que yo conocí. Vds. guardan el recuerdo de un sindicalista combativo, de un maestro que luchaba
    por imponer ideas progresistas; yo me acuerdo de un hombre afable, cariñoso, firme cuando trataba
    de explicarme o proponerme un camino, pero agotado. Todas sus fuerzas las había dejado en la
    lucha para acercarse a un mundo mejor, para hacer cuanto sea para que nazca un hombre moderno
    educado y libre.
    Toda su actitud durante años, la dedicó en vistas de ver nacer a ese hombre idealizado, universal,
    instruido y autónomo, a pesar de no poder ser totalmente independiente. Un hombre capaz de
    caminar hacia una humanidad mejor.
    Pero esa lucha no pudo ganarla (o quizás fuese lo que él pensaba) y eso es lo que día tras día le
    consumía.
    A pesar de todas las dificultades que pudo encontrar aquí, en tierra asturiana, o durante su estancia
    en Barcelona cuando la guerra civil, o en el exilio, nunca dejó de pensar que en cada hombre había
    una parte de toda la humanidad, que cada uno de nosotros era depositario de esa ley moral, la cual
    en todas circunstancias guía nuestra conducta.
    Eleuterio QUINTANILLA molestaba, incomodaba, nadie pudo clasificarle porque no era
    doctrinario, y por eso mismo movilizó en contra de él todos aquellos que solo podían concebir el
    futuro al igual del que ellos pensaban.
    No fue un hombre de partido porque no sabía que no hay respuestas fáciles para resolver problemas
    difíciles, y que no basta indignarse para sacar el pueblo de un mal paso.
    Fue un anarcosindicalista probablemente más reformista que revolucionario. Su acción, él la quería
    constructiva, hacia un porvenir que se apoyaba en una sociedad libre hecha de justicia y de respeto.
    Sus armas eran la palabra y la pluma, pero no desplegó nunca la más mínima actividad propagandística.

  • agustin Garcia

    Su interés por la educación era primordial, y hasta en el exilio en Burdeos cooperó eficazmente a la
    cultura de la clase obrera. Hoy sé que me dio a entender que tenía un ideal educativo. Eso fue para
    él lo más sobresaliente durante toda su vida. Si hago este comentario puede que sea porque fue la
    verdadera herencia que me dejó. Aunque como ya dije antes, nunca trató de inculcarme cualquier
    modo de pensar, pero sí supo transmitirme esa idea fundamental que cada ser humano tiene derecho
    a lo largo de su vida a una formación intelectual y cultural. Creo que la educación popular fue la
    base de su militantismo. Hombres y mujeres tienen que poder tener la posibilidad de acceder
    durante toda la vida a unos espacios sociales que les permitan construirse, que les permitan
    perfeccionar sus convicciones políticas, dialogar libremente, solidarizarse con personas ajenas y
    compartir con ellas el ideal de mejorar la sociedad.
    Para él, nuestra vida social no tenía como único límite el trabajo en la fábrica o en la mina, ni
    tampoco, por cierto, en el descanso junto a la familia. Creo que lo que más le preocupó aquí mismo,
    en Gijón, con su participación en el Ateneo, o en Burdeos con la creación de la “Casa de España
    Republicana”, era poder fundar una escuela en donde cada trabajador después de su vida laboral,
    podía ejercer su derecho a una vida intelectual, a una vida social, a una vida política.
    Pero, dicho esto, quisiera añadir que el homenaje que hacemos hoy a una persona, por muy
    destacada que sea, otros hombres y mujeres lo merecen. Es imprescindible rehabilitar el honor no
    solo el de mi abuelo, pero también el de todos lo que ocuparon un puesto en la historia de este país.
    Creo que España tiene que recobrar la memoria, reconstituir su pasado. España no puede renunciar
    a la memoria histórica, no puede callarse. Quizá la nostalgia no sea sana, pero el olvido es criminal.
    Durante años, refugiados o hijos de refugiados, tuvimos vergüenza frente a lo que vivíamos como
    una humillación. Para mi abuelo, como para muchos, ser digno era callarse. Nuestros padres
    callaron, nosotros también.
    Pero ese silencio no es ausencia, y aún menos, indiferencia. A QUINTANILLA, le cortaron el
    camino la guerra, las desilusiones y el destierro. Pero jamás renunció. Yo sé que le animaba cierta
    pasión en todo lo que hacía, hasta en el silencio en el que se refugió.
    Nunca se quejaba cuando en torno a él, no faltaba gente para lloriquear o manifestar resentimiento
    acerca de las circunstancias difíciles de la vida. Mi abuelo nunca abdicó: se dejó olvidar porque
    sabía que el precio que había que pagar para la libertad era la solitud y el silencio.
    A prueba, este poema escrito de su propia mano, que encontré hace años en medio de algunos
    recortes de periódicos que solía conservar

  • agustin Garcia

    Traduction en Français
    Le Banni .

    Quand je voyais, au déclin du jour.
    S’élever du fond d'une petite vallée,
    la fumée d'une petite chaumière.
    Je me disais :
    « Heureux celui qui trouve,
    Au crépuscule, le foyer familial
    Et s'assoit au milieu des siens » !

    Le Banni est toujours et partout seul ...

    "Ces arbres sont beaux,
    Ces fleurs sont belles,
    Mais ce ne sont pas les fleurs
    Ni les arbres de mon pays
    Et ils ne me disent rien :

    Le Banni est toujours et partout seul ...

    "J'ai vu deux vieillards entourés d'enfants,
    comme l'olivier et ses pousses.
    Mais aucun de ces vieillards ne m'appelait mon fils,
    Aucun de ces enfants ne m'appelait mon frère ".

    Le Banni est toujours et partout seul ...

  • agustin Garcia

    Quizá la nostalgia no sea sana, pero el olvido es criminal.

  • agustin Garcia

  • agustin Garcia

    Ce poème inédit d' Eleuterio Quintanilla a été retrouvé par son petit-fils, rangé dans ses papiers , après sa mort au quartier .
    Comme c' était quelqu'un que j'aimais beaucoup , j'ai voulu traduire ce poème en français , ce que j'ai fait .
    Bizarrement, c'est avec le titre que j'ai eu le plus de difficultés à traduire : "El desterrado", la traduction la plus appropriée est le déterré .
    Mais, si vous allez chercher sur le web vous trouverez comme traduction : exilé, réfugié, banni etc... tout sauf le déterré.
    Et pourtant, quand "le Maestro" a choisi ce titre , c'est pour de bonnes raisons , changer ce titre c'est en partie ignorer le sens de ce poème , qui compare l'humain rejetait, banni , à ses propres racines qui lui ont été arrachées .



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