Jose Ferrero

No voy a escribir lo que no siento, ni estrofas claras ni versos oscuros, el sol se vale solo para bañarte de oro la piel caliente que acaricia mi mano. Cumplimos la promesa de vernos -cada quince de marzo- en las playas doradas del lejano puerto donde todo comenzó tras la ráfaga de viento que nos desnudó. Y hoy vuelvo a ti consciente de que ya no te quiero, de que ya no me amas; nos queda el viento, solo el viento y el recuerdo eterno de una promesa que ninguno va a quebrantar. A la luna de medianoche me iré, a la luna de medianoche te quedas, entre el naciente ruborizado, y el poniente sonrojado contaremos las lunas para volver a encontrarnos. Tal vez te quiero pero ya no te quiero. José Ferrero Me gustaMostrar más reacciones Comentar

No voy a escribir lo que no siento,
ni estrofas claras ni versos oscuros,
el sol se vale solo para bañarte de oro
la piel caliente que acaricia mi mano.

Cumplimos la promesa de vernos
-cada quince de marzo-
en las playas doradas del lejano
puerto donde todo comenzó
tras la ráfaga de viento
que nos desnudó.

Y hoy vuelvo a ti consciente
de que ya no te quiero,
de que ya no me amas;
nos queda el viento, solo el viento
y el recuerdo eterno de una promesa
que ninguno va a quebrantar.

A la luna de medianoche me iré,
a la luna de medianoche te quedas,
entre el naciente ruborizado,
y el poniente sonrojado
contaremos las lunas para volver
a encontrarnos.

Tal vez te quiero pero ya no te quiero.

José Ferrero

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