Zenser

6to. Día (o Primer sábado)

 

El sol queda encima y brilloso, caluroso como el calor de una cocina, aunque por dentro de lo calentado era algo frío.

 

El cielo fue parcialmente dominado, pero el sol iluminada su vial láctea.

 

El sol cabe hasta en los huecos: para calentar el rincón más frío, el alma más solitaria.

 

Aunque de poco a poco, el sol fue avisando su llegada en otro terreno y previniendo su despedida en otro. La noche ocuparía su morada para hacerla fría y silenciosa.

 

Al final la jornada no es más que la suma de nítidos y opacos colores y corazones, que imitan banalmente aquellos vivos y enaltecedores colores de lo no vivo.



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