Alex's Cauac

Alpakamaska (El Viaje) continuación.

Alpakamaska CAPITULO II (El Viaje) continuación.

 

Frente a mí, el almirante de la embarcación, el navegador y guía… se levanta de la mesa, y me dice  – ¿acostumbra llegar tarde a todos lados? - Y sonríe, me da su mano, y me da el puesto de la mesa a un extremo. Yo me preguntaba -¿Dónde escuche la misma pregunta?- en fin lo primordial era saber que nadie me haría preguntas sobre navegación o estrellas.

 

Y yo solo era un militar de la corona española, y digo española, porque hasta ahora es el idioma que identifico, nadie habla francés, italiano, o inglés, aunque por algún motivo o razón de todas tengo un grado de comprensión, me asusta no saber cómo expresarme o hacerme entender, y quizás más que hacerme entender, es el que yo logre entender, ya que soy muy callado, al menos del lado exterior de mi pensamiento, el habla.

 

Mire el sombrío lugar, solo una pregunta me hacía – ¿Por qué estoy aquí? – Todos eran desconocidos para mí, mas yo para ellos era “familiar”, me preguntan - ¿vino o cerveza? – a lo que respondí sin titubear, - ¡vino!- el mesonero sonrió y susurro – estos oficiales tan refinados-, no preste atención a la “burla” solo miraba, observaba con asombro, perplejo estaba de ver esa especie de “película” del capitán “Garfield” en vivo. 

 

Mi mirada se posó sobre un secreter en el comedor, -¡que extraño!, que hacia allí, debería estar en otro espacio, me dije.

-Ah! ¿ le gusta? – me pregunta el almirante al ver la expresión en mi rostro.

– oh si! Hermoso, no debería estar aquí, es muy fino-  

 

Fue un presente de un capitán general, fue quien me hizo almirante, y hoy capitán de mi propia nave. Por lo que puede ver mi estimado, somos dos capitanes uno de mar y otro de tierra – y echó a reír. 

Yo la verdad con susto, muy triste ese episodio que revivía, y me preguntaba – ¿Qué otra situación menos afortunada deberé revivir?-

Terminamos de cenar y subimos al techo, bueno al castillo de popa, es lo que se eleva sobre la cubierta, desde allí observar todo el lago del galeón. El Capitán que le gustaba ser mas Almirante, no paraba de hablar, mostrado su hermosa embarcación de más de 90 remos, “la más veloz” me decía.

 

Traslada más de 500 toneladas, más de 90 marinos, -todos hombres de mar!- me decía con gran orgullo; y continuaba su presentación, -…conformados por 15 oficiales, 25 marineros, 20 grumetes o aspirantes a marineros; 10 pajes o niños aprendices. –continuaba y continuaba su pase de revista y yo me decía : -¡¡¿Niños?!!- No hay ley que los ampare… En eso me tomó del brazo, y me dice y allí más de 120 soldados prestos para defendernos de los piratas.. –Oh no! ¿Piratas? ¿Es en serio?-  ya quería despertar, además de que no tolero ver sangre, ¿Qué clase de militar podría tener el respeto de sus tropas, si se enteran que no tolero ver sangre, y menos matar? – Era preocupante la situación.

 

Ya era demasiado por ahora, me disculpe y me retiré a mi camarote, situado debajo de castillo de popa, que era donde estábamos conversando.

 

El tiempo aquí pasa en un abrir y cerrar de ojos, mirando el techo me dije – aquí no se llega solo- Ya no quiero comer atún! Me decía frente a un espejo, con un tono resignado. Tomo un desayuno ligero, jugo y pan, y escribo lo que supongo es un diario. Hay momentos que no logro controlar. Solo observo.

 

Subí a tomar el sol, respirar el aire del mar… todo normal, deseando de todo corazón jamás toparme con piratas. La conversación de anoche me inquieto, por no decir que me asusto, soy un militar, y no quiero perjudicar a lo que soy. 

 

Baje a mi camarote y me recosté, caí en un pozo profundo, no lograba detener la caída, no encontraba de qué sujetarme; de manera abrupta, casi llegando al suelo, al fondo de ese abismo, oscuro, oí su voz, no sé quien sea, o quién fue, pero no era desconocida, la caída se detuvo, flote en un espacio, donde pasaba cometas y estrella, muchas estrellas. Eran ¡fantástico! –Ya has llegado!- Y caigo… si me caigo de la cama, los gritos desaforados de extendían por toda la eslora: -TIERRA! TIERRA! Gritaban.- Al fin he llegado, y recordé el sueño y la voz. 

 

Algo, alguien estaba allí, en tierra; inevitable e inexplicable mis ganas de llorar, es como un estallido desde el centro del pecho. No quería ponerle nombre a lo que sentía, tenía que controlarme, no creí prudente parecer un hombre susceptible, no creo que lo aceptaran menos que lo entendieran. Dando gracias a que no hubo contratiempos, o sea piratas en nuestro viaje.

 

Subimos a los botes, en un extremo iba el gordo feo, cara cortada, me miraba como escudriñando mis pensamientos, sonreía y gritaba – ¡remen! Haraganes les espera las mieles del paraíso y la libertad-

 

Ya en tierra firme, ¡Aaahh!

Cerré mis ojos y respire profundo, me arrodille y tome un puño de aquella arena, de aquel suelo, que sentía amar, lo bese y dije. –Aquí estoy amor! He vuelto.- ¡¿Qué cosas digo?, bueno nada, se sentía muy especial, hasta que un insensible, ¡cataplum! Me saco de mi “tripeo”, no podía ser otro, ya parecía karma, el gordo feo con el rostro cortado me decía –su sombrero y cartuchera capitán- Bueno me sonreí y di las gracias, - ¿y mi equipaje? Pregunte, a lo que me respondió, -usted no tiene equipaje, no lo necesita, usted mi estimado capitán es la única maleta que debe cargar. Y ya está usted en casa!.- ¿Dónde había escuchado antes esa expresión? Por momentos sufría de lagunas mentales, o espacios como abismos que no recordaba, pero no preste demasiado atención a las palabras de un gordo feo, con la cara cortada… y pensaba – ¿aquí nadie conoce los beneficios de la cirugía plástica? Juro que si pudiera haría lo que fuera por arreglar la cara fea al desdichado gordo-; cosa que hice, pero es parte de otro capítulo.

 

Un mareo por el largo tiempo en el mar, me sacó del cuerpo físico, y me vi de pie a cabeza, unas botas negras brillante como nuevas, corte alto hasta casi la rodilla, pantalón blanco como la arena, ¡impecable!, camisa blanca, con bordados, manga larga y encajes en puño y cuello, un chaleco azul oscuro, con botones de doraodos, cabello recogido y limpio, barba rasurada bien cuidada… ¡Recordé! –como dicen que no tengo equipaje si esta no ha sido la misma ropa con que subí a este viaje.

 

Sorpresivamente salen soldados a nuestro encuentro, coincidiendo con la llegada del segundo bote que traía al capitán que le gustaba ser llamado más almirante, al cual estos le saludan – Bienvenidos! Les llevaremos a la guarnición- Me mira y me dice – Saludos Mi Capitán, nos complace que haya regresado-

 

En eso que rozan mi mano, -su caballo señor- Ah carajo! ¿Cómo es que no tengo equipaje pero si traigo un caballo? Había traído conmigo mi caballo “tormenta”. 

 

Montamos a caballo y llegamos a la guarnición, donde nos esperaban con música, flores, vino y mujeres, -esto sería algo vergonzoso- en fin solo observaré, a ver dónde está esa caja de pandora que parece que es el objetivo a encontrar.

 

El corregidor que es una especie de gobernador civil con poderes, su función era ejercida por la bajo y media nobleza; nos recibía –¡Bienvenidos a Veracruz! Ya los extrañabamos –

 

El capitán general que le gustaba ser llamado más almirante, respondió: -mañana bajamos, las especies, alimento, telas y otros enseres, y equipamiento para la tropa- mientras gritaban y se alababan unos a otros, una sensación de una mirada intensa sobre mi captó mi atención, solo que entre tanta gente no distinguía de quién se trataba, algunas damas me miraban, pero no sentía nada en especial.

 

Como vapor de agua subían preguntas a mi mente, y como torrencial aguacero bajaban las respuestas, solo podía observar, habla de seguro me haría ver tartamudo…sería imposible procesar y coordinar las ideas, con las palabras y el interactuar.

 

 

Ahora estoy cansado, agotados con una sola necesidad, dormir, ya el viaje a llegado a un punto final de una etapa, y partida de otra. ¿Qué aprendí? Soy un viajero sin equipaje, y todo cuanto necesito, será otorgado si fuera requerido, para cumplir la misión de este viaje en el mundo cuántico.

#AlPakamaska I'Lak'Esh  இڿڰۣ-un soplo de inspiración  



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