Alex's Cauac

Alpakamaska CAPITULO I (LA SIEMBRA)

Alpakamaska
Mi campo cuántico
Alex'Cauac

CAPITULO I

LA SIEMBRA

Allí me encuentro en medio de una siembra, con braga azul, camisa blanca, sombrero de paja, un intenso sol que me perforaba la ropa y rajaba mi piel, blanca como nube en primavera, difícil de reconocer y extrañamente nada imposible de creer.

-¡Hola! Llegas algo tarde - me dijo un campechano, y sigo limpiando de maleza la plantación, enseguida a mano limpia, una a una, de raíz extraía la mala yerba. ¡De pronto alguien grita con voz suave - agua, agua de frutas, jugo, néctar para un alma cansada!

Era una hermosa mujer, y dije: ¿cómo dicen que los buenos genes están entre los pudientes ricos la realeza, de castas y abolengo? Mira, se parece a la reina, nariz perfilada, ojos como el cielo que nos baña, cabellos de hilos de oro ... No sé, preguntas extrañas se aglomerará en mi mente, como millones de voces que desean tener mi atención.

El tropiezo de una risa me hace caer a tierra de  nuevo, niños jugando, sus madres en una gran mesón, bordaban y cocinaban para quienes trabajaban bajo el sol inclemente. No sabía a ciencia cierta, la razón por la que estaba allí, ni siquiera mi nombre recordaba, tampoco me atrevía a preguntar.

Cuando alguien dijo - ¿Cuándo volvió Martín ?. Papá lo esperaba, claro que llego tarde, pero jamás nos abandona. Esta es ¡Una gran cosecha !.

Comenzó a caer la tarde, hasta los niños estaban agotados de tanto subir y bajar árboles, correr y cantar ... Las únicas mujeres que seguían en la faena eran las mujeres, me compadecí y me llene de admiración, sin terminar su trabajo, de atender a los niños, bañarlos y acostarlos, contarles un cuento, besarles a la frente y dar su amor como escudo y protección para así espantar las pesadillas y tengan dulces sueños. No existía un dios entre ellos, no les vi cruces ni imágenes. Yo en silencio, observaba.

Yo volví a casa, no había insistencia porque me quedara, estaba de paso.

Un golpe en mi puerta, me tumbo de la cama, era mamá -levantate! Deja esa flojera que te va a matar. - la verdad me dolía todo el cuerpo, y mis manos estaban llenas de callos y ampollas, como si hubiera sido usado un pico o pala ... De pronto recordé la siembra; pero si fue un sueño, ¿por qué mis manos? ¿Por qué mi cansancio ?. -Allí empecé a cuestionarme sobre los sueños y sobre mí. La siembra dejo en mi, la semilla de múltiples preguntas, de lo que somos, soy y seré.

Solo una siembra bastó para traer mi vida a una cosecha de nuevas interrogantes, y una visión de mi, muy distinta a la que tenía, incluso a la que tiene mi madre.

இڿڰۣ-un soplo de inspiración



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.