Sonrisa Sonrisa

Un cuento para El Sol



Me acuerdo cuando era niña y observaba los rayos del sol que entraban por un ventanal con forma de arco, puede decirse que ahí fui feliz porque se detuvo el tiempo y detenida en el segundo piso de una iglesia, no supe dónde estaba, me olvidé del resto y solo estábamos la luz y yo, no sé cuánto tiempo fue que yo me cubría de un color que no sabría decir su nombre, porque ese color me vestía el cuerpo, a modo de sombra, de sombra luminosa.

Y después respiré lentamente, como quien se siente satisfecho de la vida.

Y corrí contenta hacia donde me llamaban, no sé que más pasó, pero fui feliz.

 

Luego fui feliz cuando vi tus ojos y yo lloraba de felicidad, eras el sol, me dabas sombra a colores, me vestía de ti y me alimentaba de tus versos, de tus cantos.

Por eso cuando te fuiste me quedé desnuda y triste. Con llanto y dolor.

 

29/12/2016



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.