walter rafael aguero gomez

Momento fugaz, momento eterno.

El día

se apaga lentamente.

La noche

aparece sigilosa.

Instante imperceptible

que débilmente afecta nuestro encuentro;

momento fugaz.

Es el eterno presente

que muere para abonar el para siempre,

nuestro amor.

Ese

que como chispa mágica

rompe la rutina,

alimenta la cotidianidad,

fortalece la incondicionalidad,

explora caricias nuevas

y adorna nuestra morada

con armonía y felicidad.



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