Sabrina Walter

¿Vale la pena?

Por ser como soy, es que no puedo decir "te amo". Por ser como soy, es que me encanta lo complicado del amor. Yo no soy una princesa, una niña color de rosas. Soy más bien una mujer, que a pesar del amor, tiene deseos además del hombre. Un trabajo, una pasión, un marido y unos niños. No lo niego, el casarme es uno de mis objetivos. No el principal, ese es el ser FELIZ.
¿Y por qué lo complicado? Porque nunca se me enseñó cómo hay que amar. ¿Cómo decir te amo si no estoy segura si él también lo hace? ¿Cómo decir te amo si no estoy segura de lo que me depara? ¿Están contabilizados los "te amo" que una persona puede decir? ¿Y si se lo digo al incorrecto? ¿Vale la pena arriesgarse? Muchos dicen que sí. Muchos dicen que no. ¿Cómo sé que es lo correcto? Alguien que me ayude a entender esto que siento. Creo que nunca podré encontrar a alguien como él. Pero, ¿quién sabe? Él es dulce y atento. Me cuida y se asegura de que esté bien y cómoda. No me apura para nada, me espera sin queja alguna. Me da consuelo cuando estoy triste y me da fuerzas cuando la necesito. Si hay un hombre más perfecto, no ha de ser de este mundo. Sus palabras son dulces y sabias. Sus "cariño" o "Jazmín", son palabras que me matan. Siempre sabe que decir, lo que pienso, lo que quiero. Yo no sé cómo adivina, pero eso me fascina.
Y hablando de dulzura, cómo no derretirme cuando hablando de labios él te dice: "Me complace volver a sentir los tuyos". Tras leer esas palabras no supe cómo reaccionar. Una niña que nunca tuvo novio se encuentra de repente en esta situación, sin antecedentes, simplemente puede dudar de la veracidad de dichas palabras, aunque en lo profundo de su ser, una voz grita que es real, que alguien allí fuera la ama. A ella, a pesar de sus imperfecciones, a pesar de sus gustos. Él mismo se lo ha dicho, ella le gusta a pesar de todo, a pesar de haber visto cada rincón de su cuerpo.
¿Esto es el amor? ¿Querer a pesar de todo? Dicen que eso mismo es. Que es el querer estar con la otra persona a pesar de lo que sea. No importa el mundo, solo ellos dos.
Miles de imágenes recorren mi mente cuando pienso en él. Sus brazos rodeando mi cintura al dormir, su cuerpo pegado a mi espalda. Sus labios pegados a los míos, besándome con dulzura o pasión, alternando los roces. Él besando mi cuello, mi mentón mis mejillas. Él siendo dulce conmigo, invitándome a cenar, cocinando para mí. Él siendo un buen amante, pero no de esos que uno cree, sino de esos que aman, en el sentido más puro de la palabra. Sus besos y manos recorriendo mi cuerpo con delicadeza. En la ducha, cuando le pedí que entrara conmigo. ¿Hubo algo más dulce que ese momento? No puedo asegurarlo.
Pero si por esto no vale la pena arriesgarse, ¿existiría algo por lo que sí?

Comentarios1

  • migreriana

    Qué profundidad, tu prosa es rítmica, delicad llena de dulzura!!!!



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