EduardoJavier

Tristeza

Tristeza, fuiste por muchos años

pasajera invitada en mi vida

espacio para el recuento de daños

preparación de la nueva subida.

 

Relegada al rincón de recuerdos,

tristes recuerdos de refelxión

para saber en donde tengo cimiento

para estar consciente que el dolor es conexión

 

Hoy eres invitada perenne en mi vida

te pegaste a mi alma como barro a los pies

te abrazaste a mi cuerpo como ropa ceñida

te has quedado conmigo, burlona y descortés.

 

Te apoderas de mis sentidos

en el momento mas inoportuno

cargando memorias de sueños destruidos

amargando el café que bebo de desayuno.

 

Hoy te dejo salir de mi vida

porque ya no eres bienvenida

porque si bien perdí la que era mi alegría

me quedan sueños para enfrentar mi cobardía.

 

Porque no puedo seguir siendo a medias

porque yo soy más de lo que fuimos los dos

porque ya terminé de vivir la tragedia

hoy de mi vida tristeza te digo adiós.

 

Comentarios2

  • Flor Erendira

    "Porque no puedo seguir siendo a medias
    porque yo soy más de lo que fuimos los dos"

    Wow no lo había pensado como tal, pero lo había sentido, lo he sentido muchas veces...

    • EduardoJavier

      En el proceso del duelo muchas veces te olvidas de ti mismo y acabas siendo una versión disminuida de lo que solías ser pero eso no es saludable tenemos que reencontrarnos y volver a ser plenamente.

    • Tokki

      TRISTEZA
      Puede no tener origen conocido en tu vida, te habita por completo, un ritmo lento sacude tu mente y te hunde en la nada de la existencia, estás más allá de todo, estacionado en un paradero de ningún lugar, no viene nadie a buscarte ni puede hacerlo, no importas, ni a ti mismo, no es un dolor situado en un sitio específico por una pérdida, enfermedad, abandono, desprecio,... es más parecido a una radiación o a una fiebre permanente, hasta pasma los sentidos, el pensar, el desear, el querer, el movimiento,... no es una anestesia ni una droga ni un vicio, ni el aburrimiento o tedio del estar en el mundo, ella no te clava sino que te invade, te abruma en una fragua a fuego lento recarcomiéndote desde las entrañas hasta la superficie y desde la piel hasta el centro de cada célula; no es ansia de suicidio ni espanto por estar aquí, es un estado de crisálida sin saber nunca que eso eres.
      ---

      Existen los sueños, también existen.



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