Joseponce1978

¿Qué más da?

Si el vecino ha tenido

un golpe de suerte

y ahora nada en la abundancia,

podría envidiarlo

o alegrarme de su dicha.

Ni lo envidio ni me alegro empero.

¿Qué más me da?

A la panadera la ha abandonado

su esposo para irse

con una mulata

veinte años más joven.

No sé si apiadarme

o consolarme con su pena.

no me voy a consolar,

pues dicen que mal de muchos,

consuelo de tontos.

No me importa lo más mínimo

la vida de los demás.

Tanto es así que por momentos

ni mi vida me importa ya.

Y me dejo llevar

por el viento, a veces,

otras por las olas del mar.

Me desnudo soltando lastre

e ingrávido me elevo

como una pluma bohemia.

Desconozco si el viento

me empuja o tira de mí.

Me es indiferente.

Lo que si sé es que me avento

con tanta fuerza

que a menudo me clavo

en las espinas de un rosal.

Esto tampoco me importa

porque no sangro.

¿Para qué? si ya sangra

la rosa por mí.

Cambia el viento de dirección

desclavándome del rosal.

Racheado atravieso valles,

su hierva me hace cosquillas

en la cara y en los pies.

Y río, no puedo parar de reir.

Es una risa que de tan intensa

se me descoyunta la mandíbula.

En el valle pasta una vaca

que al oír mi risa estridente

se da por aludida y piensa

que me río de ella,

y muge contrariada.

Paso de largo y la vaca

se queda rumiando la indignación.

Al cesar el viento, 

me deja caer mar adentro.

Trato de hundirme, necesito hundirme

mas no puedo.

floto porque soy de corcho:

insumergiblemente poroso.

Tampoco le doy importancia.

Me dejo mecer por las olas

sin oponer resistencia.

Temo que se aproxime un navío

y con su hélice me trocee...

Solo de pensarlo

me atenaza el pánico.

¡Oh sí, eso sería terrible!

mil trocitos de mí

a merced de la marea,

siendo mordisqueado

por un banco

de peces desmemoriados.

Recurrente deja vu.

Por hoy creo que me he librado,

pues varado acabo de quedar

en una playa rocosa.

De nuevo la brisa

que me seca y me recoge

para llevarme al lugar de partida

justo antes de que llegues tú.

Momento en que mi vida,

de nuevo, como ayer

cuando aún no te habías marchado,

recobra toda su importancia.

 



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