Carol Elizabeth García Carroz

Pensamientos de un mal recuerdo


Y mientras tu caminas ensimismado y alegre, las calles de mi vecindario son la llamarada perfecta que se propaga en un montón de pensamientos


Van sucediendo los días
que reparten en sus tristes noches
trozos de nostalgias y ensueños.
Sus sombras, reclaman reproches
y cantan murmullos pequeños
que incitan las melancolías.
 
Van sucediendo los días
que reparten en sus noches oscuras
trozos de silencios inquietos.
Silencios, que guardan secretos,
que aprietan mis ataduras
e incitan las melancolías.
 
Son penas de huella precaria
que vagan por los pensamientos
mostrando un espectro sombrío.
Congelan mis sentimientos
con amplios fulgores de frío.
Penas, de la soledad solitaria.
 
Son penas que apagan pasiones
y arrodillan a las esperanzas.
En el trabajo de las labranzas,
no se cosecharán ilusiones.
 
Recuerdan las cosas que huyeron,
dicen: Algunas cosas murieron.
 
Se fueron las dulces fortunas
y los sueños que las embrujaban.
Huyeron las brillantes dunas
y las luces que las reflejaban.
Murieron las mágicas lunas
que en las noches,
me consolaban.
(Javier...)


No sólo se fueron los besos,
sino también las palabras,
pasando por la calle recuerdo,
las cosas que decías y con dulzura hablabas.
Son difíciles de explicar como lo sería un atardecer por la mañana,
veo las bancas y la luna que en la noche observabas,
me siento en ese lugar donde junto conmigo te posabas,
y no dejo de llorar por la llamarada de recuerdos que derrite mi entristecida alma.
Fue tan complicado lo nuestro,
como todas esas caminatas,
todas esas buenas cosas,
y las corridas en la madrugada.
Fuiste como una lluvia intensa que dolía,
que rompía todo cuando se enfurecía,
tronaban las nubes,
mientras tu gritabas,
y entre golpes y golpes la sangre emergía en la cama.
Es que,
te amaba,
cegada estaba por todas las cosas buenas que dabas,
no quería tomar en cuenta lo que pasaba en casa,
yo sólo quería mirar con aprecio lo que pasaba fuera de la morada,
sonriendo y conversando hasta el amanecer,
en esa banca y con las nubes observándonos sublimes.


Una imagen y su ausencia,
mantiene el triste pesar
que pervive en tu conciencia.
Perdura el sentido de anhelar,
un cariño, una presencia.
Bendición de poder recordar
un brillo de amor en ausencia.
Brillo que no se ha apagado
viviendo en recuerdo su huella.
Sostiene, un mensaje dibujado
que puedes leer en tu estrella:
Si la alegría se olvida de ti
querida Carol...
Tú no te olvides de ella..
(Javier..)


Mi interés nunca será ni fue,
olvidarme de la empalagosa felicidad que me obsequió la vida,
más contigo una gran parte se marchó y eso nunca se olvida,
pues si bien compartimos espacios de melancolía,
nunca tuviste la visión de amarme como lo harías.
Es verdad, te eximiste en tu papel como cualquier famoso cantante actuaría,
pero como buen fan te colaste en dónde no debías,
maltratando la alegría que abundaba en todo lo que en ti veía,
y al notarlo,
recurriste a lo que siempre hacías:
marcharte a buscar a quién desde hace mucho ya conocías,
siéndome infiel desde antes y ahora sin explicar al menos si era culpa mía.
Conmigo el tránsito a pie de las hermosas calles compartías;
Y a ella el amor le hacías en las tardes y al medio día,
quise no tomarlo a mal, a lo mejor por algo así lo creías,
que quizás tu maltrato físico y psicológico nunca me dolería.
Y aquí estoy, lamentando lo que nunca te exigiría,
pues ahora por eso, me la paso en soledad noche tras noche, y día tras día.


Vaya.. lo siento mucho.
Si ha sido asi, espero
lo hayas denunciado.
Si solo es un poema,
no me parece bien
jugar con eso,
porque afecta tristemente
a muchas mujeres.
Ha sido un placer
compartir amistad
unas horas.


No ha sido nada de esto real, más que de mi imaginación que vuela, me he basado en hechos reales, de algo que pudo terminar así, más no se preocupe, que casi nada de esto viví.

Comentarios1

  • JAVIER SOLIS


    Hoy caminas como ayer
    alegre y despreocupado
    pero tus pasos no son los mismos
    pues van apurados y con tropiezos.
    Quizás sonríes por las mentiras
    que algunas creyeron como buenas
    Hoy las verdades salen venturosas
    lo que ayer sembraste con fervor
    hoy ya todo se ha marchitado.
    JAVIER SOLÍS

    • Carol Elizabeth García Carroz

      Suele pasar, a veces la semilla que pones era de la más hermosa flor, pero la tierra en la que la sembraste era la menos fértil de todas.



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