FRANCISCO H. URREA PEREZ

EMBELESADO

Escucha la mirada ociosa de su epílogo

nada le debe al viejo tiempo

Sus horas no tienen proas ni sus vientos sueños

Su mirada se la traga el infinito

hay claveles en los ríos de su crepúsculo.

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.