Martín Raviolo

MARÍA... LA MONTONERA



 

A la guerrilla se incorporaron jóvenes idealistas, soñadores y valientes, pero sólo algunos lo hicieron con entrega total, como "misioneros" de un mundo mejor, sabiendo que esa lucha tan desproporcionada les podría llevar y costar la vida. 

Los alentaba la esperanza y la convicción de que ese era el camino que el tiempo y la historia habían determinado transitaran en procura de sus sueños. Algunos en su corto tránsito por la vida dejaron un inmenso, indeleble e inolvidable recuerdo de hasta donde un ser humano es capaz de llegar en defensa de sus "hermanos" e ideales. 

Esa es la historia de María... como fue la del Che. 

Raquel Negro, Coca para su familia y amigos de Santa Fe, María para sus compañeros Montoneros, era muy hermosa, pertenecía a una familia de clase media y se graduó como Maestra. 

Después de recibirse comenzó su militancia social. Quizás en un principio la motivaba su sensibilidad. 

Poco a poco se fue comprometiendo más, ya como Trabajadora Social en barrios marginales de la ciudad de Santa Fe, participando de la fundación del Movimiento Villero Peronista (MVP). Posteriormente, en la ciudad de Rosario se unió a las FAR y luego a Montoneros, junto con su marido el "Gallego" Marcelino Alvarez (amigo de mi juventud), "desaparecido" a fines de 1976.

Tiempo después María forma pareja con "Tucho" Valenzuela, Mayor del Grupo Montoneros a cargo de la Columna Rosario. 

En los primeros días del año 1978 es secuestrada en Mar del Plata junto a su pareja y el pequeño hijo que tuvo con Marcelino. Se los traslada y encierran en la "Quinta de Funes" a cargo del tristemente célebre Gral Galtieri (no sólo por este hecho, sino por haber sido el mentor y comandante del suicidio que significó la Guerra de Malvinas).

Galtieri programa la "Operación México", con el objetivo de atentar contra la vida de Firmerich (Jefe Supremo Montonero) que estaba en ese país. 

Para la misión recluta a Tucho, creyendo que lo había "quebrado" y convertido en colaborador. Junto a tres militares lo envía a Mexico a principios del 78.

Previamente, María habīa consentido con Tucho que en México delate el proyectado atentado y a los militares que lo acompañan, haciéndolo incluso público. Así lo hace Tucho y ante esa situación el gobierno Mexicano expulsa a los militares involucrados. 

Es tan valerosa y conmovedora esta decisión de María -que no tiene parangón en la Historia Guerrillera... en la Historia de entrega a "una causa"- que merece ser recordada por siempre. 

Así salvó su vida Firmerich... así entregó la suya María. 

Estaba embarazada, la trasladaron a parir a un Hospital de Paraná, y luego "la desaparecieron". Tenía 28 años.  Tuvo mellizos, un varón desaparecido que quizás murió al nacer, y una nena recuperada por Las Abuelas de Plaza de Mayo. Sebastián, el hijo del Gallego fue entregado a los padres de Raquel aún pequeño. 

Tucho, rebajado y humillado por quién salvara, regresó clandestinamente a Argentina para proseguir en "su" lucha, con sus convicciones heridas pero sólidas, aún ante la ingratitud de su jefe. Fue asesinado, o se suicidó con cianuro ese mismo año 78.

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En Memoria de Raquel, la Coca, María... quizás a partir de la vergüenza de gozar de los beneficios de su lucha.



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