Tony Obando

Buenas noches

Me pesan los huesos de silencio

y un frío oscuro y profundo

infla mis pulmones como daga hiriente.

O corazón, que torpe y ciego eres,

tu infame proeza de terca amargura

ha de dejarme pronto sin vida.

Se acerca ya la media noche,

maldito silencio, por qué me torturas,

te pareces tanto a ella,

como su rostro y su durlzura,

sin palabra, sin suspiro,

sin el "buenas noches".



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