Larn Solo

[ Sin título • 2018/Ene/26 ]



 «Se desliza la mano cual ofidio rastrero 

por la duna tan tersa que tu espalda conforma,
dejando tras su paso las marcas del sendero
que imponen pertenencia fuera de toda norma.

La piel estremecida, sin culpa por sentir,
sólo hambruna en los labios mordidos por inercia,
ante el ardiente tacto que busca redimir
pecados por nacer, libres de toda tercia.

La danza ya ha empezado bajo sensual comparsa:
reacciona la piel, y se escapa un gemido,
mientras cae el vestido arrastrando la farsa
de una acción pudorosa, por deseo sentido.

Se libera pasión. La cadena se rompe.
Caricias del Caído, que todo lo corrompe.»

© ℒ𝒶𝓇𝓃  𝒮𝑜𝓁𝑜
Lima/Perú • 26/Ene./2018



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