Alberto de Armas

Días tristes en que el amor se ha perdido

Es irreal
la sensación que me aparece
cuando el corazón desvanece
su paisaje nauseabundo
y amanece el mundo
tal cual es

Salgo,
y a cada segundo que 
ando sobre el asfalto,
falto de coraje como siempre,
septiembre humedece 
el rato que nos queda de verano

Es el ocaso del amor.
y cuando del amor es el ocaso
surge una sensación irreal,
y ya no siento
ni el agridulce habitual
de mis pasos
ni la amarga incertidumbre
del momento

Y sin embargo sentí
sobre la calle un sentimiento
de que el viento embiste la razón contra las horas
de que la lluvia es triste de por sí
de que la tarde, cuando está sola llora

Es irreal
que haya perdido el mundo,
junto a mi triste agonía su agonía
pero no la tristeza sin rumbo, fría
de un zapato raído y vagabundo,
taciturno y vencido

Y a pesar de que la tarde perdió
la subjetiva poesía del poeta,
sacó su traje gris de la maleta
y emprendió su camino como ayer

Todo en esta calle sigue igual:
los árboles que esparcen rumores
siguen esparciendo rumores,
los secretos que hay tras las paredes
siguen siendo secretos,
el esqueleto de los trenes
tiene su mismo destino
y todo tiene el aroma 
de lo que ayer vino
y lo que vendrá mañana.
La rutina de la mosca
la posará en mi ventana
y dentro seguirá un lapiz
el trazo de su hermosa poesía

Y sin embargo la rosa
la hermosa flor escondida
tan discreta en estos días
bajo la lluvia temblorosa
tan llorosa y tan bella...
la rosa...
tiene el olor de otra cosa 
que no es ella



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