Black Lyon

Ignorancia invenciblemente errónea (Paladinis Dei, Fidei Catholicae Ecclesiae).


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<<Bendito Pecado>>
- San Agustín, Obispo de Hipona.        

De la Teología Moral Cristiana, se puede rescatar al ser humano de sus actos (actos del hombre). Es la necedad del individuo quién no desea convivir en armonía con sus semejantes.


Contemplando a los sociologistas, psicoanalístas y marxistas en que la libertad en las obras proviene de los condicionamientos sociales, subconcientes y super-estructurales, la realidad objetiva es el ser humano. El ser humano es flagrancia que no nace meramente del noumeno. Es una realidad. En base a esta realidad, libres pensadores han desarrollado distintos estribos filosóficos, de los cuales, son de lo más heurísticos. Nótese, que muchas de las ramas que incitan a la libertad, preconizan la libertad del hombre, en la libertad de sus obras, expulsando de su mente, toda "substancia absoluta", inoculando el libertinaje en aquellos que tienen una ignorancia invenciblemente errónea. Sin embargo, la libertad viene acompañada intrínsecamente de responsabilidad ante los demás. Esa ética y moral, mejoran a gran manera la armonía como sociedad. No obstante, una sociedad que abandona lo ABSOLUTO, para guiarse según su "conciencia", está condenada a ser esclava.      

 

La libertad, es una facultad de responsabilidad, en donde el individuo realiza actos humanos (a pleno uso de conciencia) para vivir y convivir en armonía. Aquellos que obran "según su conciencia" denominándola como una "voluntad de ser y hacer a criterio personal" difícil será que erradiquen sus pecados (errores). Prudente es practicar la conciencia habitual (sindéresis). Por ejemplo, matar es una acción moralmente mala, independientemente de los teleológistas-consecuensialistas (como muchos pseudopensadores de este siglo), que pretenden justificar un bien obrando un mal, un mal tomado como "bueno" por las condiciones y consecuencias de las mismas. Es irrefutable, el hecho de que matar a otro semejante, es considerado como un acto de maldad (a pesar de las vanaglorias que ideologías consideren como "bueno", el acto de matar es abominable para todo ser humano pleno en su conciencia, de aquí, a que luego sea considerado matar, como algo "bueno").      

 

El acto humano tiene un fin. Elegirse a sí mismo. Sí esa elección es intrínsecamente mala tanto para el individuo como para su semejante, aunque la persona peque por ignorancia, esa persona seguirá siendo culpable, con menos responsabilidad moral, sí, pero no justificará en ningún momento el acto malo. Las falacias preconizadas por los "libre-pensadores" que defienden la "naturaleza humana sin substancia absoluta", hablarán siempre con un positivismo lingüístico, que prentenderá ahogar las conciencias con palabrerías modernas. De aquí, que a nosotros* nos consideren como tradicionalistas (aunque de verdad seamos fervientes de la tradición católica, la palabra tradicionalista, será contemplada como retrógrada por los ajenos a la doctrina, desde su perspectiva equívoca, es comprensible, pues muchos tienen ignorancia invenciblemente errónea) pero bueno sería, que así como los apologétas estudiamos la filosofía antropocéntrica griega y moderna, estas personas estudiaran parte de la teología cristiana antes de hacer algún juicio estructurado en base, solo, de sus propias creencias. Así mismo, como los "libre-pensadores" "defienden" el error en el actuar del hombre, deberían estudiar profundamente la extensión teologal. Pues aquello que tanto abominan del "hermetismo eclesiástico", es lo mismo que hacen estas personas, al encerrarse en su anarquía emocional. Este anarquismo emocional, no es más que la esclavitud del ser humano a sus más condecorados vicios, aludiendo al permisivismo total en el obrar "según" la conciencia. Son esclavos, todos y cada uno de aquellos pensadores que pretendiendo el bien común, acepten como "bueno" las desviaciones morales humanas, todo, por la poca diligencia en su razonamiento.    

 

La teología cristiana, conoce la dimensión espiritual como la facultad que tiene el ser humano de ser dueño de sus propios actos. Libertad. Pues bien, antes de obrar, si sabemos que esa intención, nos traerá problemas personales y sociales, prudente sería, reflexionar en la intención. No hay hombre sin conciencia, más existe distorsión en el saber. Aquél que obra y se equivoca, de cierto es que no sabe. Más la reflexión de sus obras crearán en el una experiencia, de la cuál, tomará medidas para futuras acciones. Imposible es no equivocarse, más hay de aquél por quién vienen estos tropiezos.      

 

Para un recto obrar, moralmente, es bueno crear hábitos intrínsecamente buenos, así, como abandonar los actos intrínsecamente malos. Entre más sea el esfuerzo y la reflexión de los errores, más libre será aquél ser humano. Entre más se abandonen vicios, más probable es que esa persona abandone la ignorancia invenciblemente errónea. De no ser así, sugerirán en el margen del error, justificando los actos del hombre, creyendo que es naturaleza del hombre. Más, los actos humanos, son tan intrínsecamente buenos, que así pase cielo y tierra, será por siempre reconocidos como rectos en el actuar (comunión con su semejante).    

 

Así sea.

Black Lyon

 

 

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