Wellington Rigortmortiz

* En mi triste suicidio

 

En el bosque prohibido de la vida,

el árbol del destino, en mi triste suicidio,

separa mi cuerpo del alma,

los tormentosos recuerdos,

de la mente escapan convertidos

todos en demonios, rodeando mi ser,

como buitres mendigos a su carroña,

no esperan mi muerte

para darse su festín;

…llegaste a mí, vacía,

con el alma camuflada de inocencia,

con sabia retórica en las palabras

que solo el tiempo fue capaz

de descubrir y debelar

la cruel verdad

de tu perversa existencia,

marioneta miserable

de tus sádicos sentimientos

fui en el tiempo, experimento fallido

que tétricamente deforme, solitario,

deambula confundido y triste,

tratando de espantar

a todo recuerdo mentiroso

que a tu lado idiotizado viví e ingerí,

veneno cruel que no me mata.

 

El árbol del destino, en mi triste suicidio,

separa mi cuerpo del alma, y convertido

en un sádico mercenario por el dolor,

observo lo que fue alguna ves mi alma,

morir lentamente estrangulada

por la cuerda del tiempo

después de una larga agonía,

para después, resucitar y volver a morir,

un ciclo interminable

que solo me causa dolor e ira;

…llegaste a mí, vacía, pretendiendo

apoderarte de mi alma, pero,

por acción de tus podridos sentimientos,

el árbol del destino, en mi triste suicidio,

separo mi alma del cuerpo,

apoderándose únicamente de la esencia,

esa, que pretendiste tu aprisionar;

…ahora, mi cuerpo esta frente a ti,

ya no mi alma,

para ti, jamás tendré amor, pasión,

cariño, verdad, honestidad y fidelidad,

pues ahora soy igual que tú,

nada que me satisfaga puedes darme,

nada que me permita salvar mi alma

que estrangulada, suspendida

de la rama mas alta del árbol del destino,

en un ciclo de cruel desesperación

muriendo y reviviendo esta, así

mi cuerpo en tierra firme lo observa todo.

 

Atrapada estas en tu reloj de arena,

el cual ya no voltearé más,

…tu tiempo se termina,

sepultada quedaras

por tus propias acciones y sentimientos,

…tu tiempo se acaba mi amor,

esta vez, no voltearé tu reloj de arena. 



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