Pablo R.

TAN MIA...

TAN MÍA... TAN AJENA...

Cierro mis ojos… y por un momento
mi mente divaga hasta un recuerdo
que aunque aún es fresco
parece tan lejano e irreal
como una luna de Pandora…

Tú recostada ahí en la cama…
Y yo… yo tan ansioso…
con tantas ganas de te tí…
con tanto miedo de tí…
y sin embargo… tú estás ahí…
tan núbil… tan mujer…
como una ninfa mitológica.

Miro tu cuerpo…
tus colinas…
tus valles...
el deseo me consume por tomarte por tu talle
me acerco a tí…
como en un ensueño…
y acaricio tu piel
que en ese momento es tan mía
y a la vez tan ajena.

Te beso… cada poro… cada pliegue...
mientras mis manos recorren tu geografía
sintiendo tu tibieza…
tu calidez…
tu aroma…

La libido crece…
el miedo un poco desaparece
o tal vez sin darme cuenta
en realidad aumenta
mientras voy quitando tu ropa
descubriendo los caudales de tus mieles
y lo íntimo de tus humedales.

No sé en qué momento
pero estoy sobre tí
te atraigo hacia mí
y lentamente te poseo...
de tu boca se escucha
un gemido…
un borboteo...
mientras lentamente me adentro
en las profundidades de tu sexo.

Yo tan tuyo… tú tan ajena...
y ahí estamos envueltos
en un torbellino de deseos
de pasiones y jadeos
empapados de sudores
desnudos y con pudores de adolescentes
y sus primeros amores.

Te montas sobre mí
y comienzas la faena que te llevará al clímax
a los espasmos del orgasmo
y en tu vaivén… absorto te observo
te siento…
tu aliento…
tu sexo…
tan mío… tan ajeno…
por un instante…
un fugaz y eterno instante
me elevo al cielo
explotando en tus adentros
momento álgido del coito
donde me siento morir
exhalando mi último sofoco…

Ahí nos quedamos…
nos miramos…
tan íntimos…
tan extraños...
tan todo… tan nada…
tan mía… tan ajena…
yo tan tuyo…
y no soy tu dueño…

-. Par



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