Joseponce1978

Almendro

De la raiz a la copa, circula por mis venas,

mezclada con la sangre, la savia del almendro.

Esponjas de marfil, nubes rosadas de ocaso,

se ciñen a su tronco desafiando al invierno.

Se apresura a mostrar su belleza insolente

antes incluso de que se derritan los hielos.

Espectáculo visual, embriagador aroma

Y ensordecedor zumbido en orgía de insectos

ávidos de polen, hambrientos de primavera.

Durante siete meses gesta su fruto seco;

acorazándolo primero, acolchándolo luego,

para entregarnos su manjar imperecedero.

Nunca nada ha ofrecido tanto por tan poco

ni ha administrado mejor el líquido elemento

como el almendro, que nada pide y todo da.

Cuando caduque mi voz y se me atore el verbo

en la garganta,me arrancaré un girón de piel

y con su corteza negra me haré un injerto.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.