Jesus Cuero

A la que no quiero olvidar


Me odias? preguntaste,
con esa sutileza casi falta de los niños pequeños.
Al escucharte de mi alma se arranco un pedazo
porque si bien es cierto que tarde 2 años en
poder tragar ese nudo en la garganta que
cerraba mis labios y entumía mis dedos cuando
en ti pensaba, no es menos cierto que
jamas deje de quererte, aunque por mi decisión me aleje.
La libertad nunca fue mi fuerte y más consciente de eso
que yo, solo tú. Aprisionado me encontré muchas veces
al pueril juego del amor engañoso, de las libertades obsenas
aun sabiendo que dichas libertades son las de un adicto.
No es tu culpa que yo creyera que la jaula de oro
es lo más cerca se que llega del cielo, pero sabes de igual
manera que hay cosas que no quiero cambiar.
Desazolvé mi corazón del falso amor propio
de la carnicería incesante, del te quiero distante,
de las ciénagas noches. Mentiría si dijera que no te merezco,
aunque quizá sea cierto, o quizá sea al revés.
seamos pues, corazón agitado, el juego encantado
de los amantes del amanecer, el descanso
elevado de los ancianos al atardecer.
Jesus Cuero y



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