Ofelio

RIMALGIA III

Ya no es eterna primavera, la ciudad
ni tus caricias son los mismas que soñaba,
la más triste quimera, es tu realidad
creyendo que cuento los cuentos que contaba.

Ahora tejo con estambre los abrojos
que el gris pañuelo de tu olvido me aconseja,
de tu pelo se desenredaron mis ojos
y si te quise ya es de ayer, ya es cosa vieja.

Ya no es el tibio aire del febrero bisiesto
ni es el mismo calor del marzo florecido;
ya no somos de nosotros, ya nada es nuestro;
de tus locuras ya no estoy enloquecido.

Recuérdame sonriendo, uniendo los pedazos;
recuerda pensarme, olvidándome también,
que yo prefiero interraíles con retraso
que subir al descarrilado mismo tren.

El farol de lo que soñamos se ha fundido,
lo que fue ya no será más que oscuridad
y sin calor quedó la flor en el olvido
ansiando eterna primavera en la ciudad.

 

 



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