luis fernando tejada yepes

Quijote de la Luna

Quijote de la Luna

Para reflexionar sobre
el día que viene mañana,
camino con las cicatrices puestas,
gritándole a los astros.
Después de la agonía
un largo túnel, ciclo de sangre,
historia que llega a
través del aire.
Hablo de los años conocidos,
de las manos y
caras que insultaron
al espejo, mensajero
de la edad, movimiento infinito
de muerte y vejez.
Todo es aceptado y
creo que no tiene colores,
el alma es otra cosa,
¿Pero de dónde viene
la imagen que me persigue desde
el pasado?
La vida tiene una
especial forma
de vengarse de nosotros,
para sustituir
el cuerpo acabado
construye un
niño con nuestros ojos y
nuestras dudas.
Desperté con las
manos salpicadas
de años de ausencia
perdido en el centro
de un abismo,
tratando de sobrevivir.
Tanto la vida, tanto la alegría,
el aislamiento y los gritos,
una historia larga, complicada,
que se convierte en un regalo.
Al mediodía se abre
el sol de verano,
levanto los ojos
hacia las dunas y
prometo no realizar
arreglos en la arena.
Las voces demasiado lejos,
solamente la respiración y
la humedad del cuerpo,
que cuando llegan
los recuerdos y el sueño
se evapora.
Quijote de la luna
sin el viento y los molinos
con frecuencia lejos de mí mismo,
tomo con mis acciones
la dirección errada
para no ir hacia el
horizonte del destino.



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