Kiara Ruiz Ramos

Lo que planeo contigo

Entrégame lo mejor de tus días, fallarte no está entre mis planes.

Contigo planeo despertar cuando el sol nos acaricie el cabello por las mañanas y nos haga sentir por segunda vez el calor de la compañía -la primera vez fue entre tus brazos, ¿recuerdas?- 
Contigo planeo preparar el café de los 365 días o quizá de los 366 si llegamos hasta el cuarto y por cierto, también hasta el año número tres.
Contigo planeo escapar de la rutina de esos viajes de estudio y aprender a caminar de la mano de múltiples maneras, porque aún queda mucho por recorrer, amor.
Contigo planeo llegar a casa a salvo y suponer que fue gracias a mi ángel guardián terrenal, quizá con un humor del diablo; pero una sonrisa que toca el cielo cuando intenta sacarme una a mí, que por cierto, ya resulta más fácil que antes.
Contigo planeo soplar las velas y darme cuenta que mis deseos de niña se tornaron reales y mis deseos actuales se convierten en certeza porque ya conozco unos ojos sinceros en este mundo tan falso.
Contigo planeo despertar en vez de seguir durmiendo porque en ambos sitios soy feliz contigo pero podemos dejar de limitarnos a solo soñar y empezar a vivir.
Contigo planeo cambiar de orden las heridas y dejarlas junto a las tristezas del pasado, justo allí donde nos hicieron trizas el corazón los malos amores y donde la memoria se encargue de ir debilitando esa estrecha relación que establecimos con los miedos a repetir historias.
Contigo quiero desatar los hilos rojos para que el mundo sepa que el destino no siempre planea todo y que depende de nosotros el volver a encontrarnos porque no debemos dejar de luchar por amor.
Contigo quiero ver una luna llena y demostrar que a pesar de los bruscos tiempos seguiremos siendo los mismos.
Contigo quiero decirle que no a la monotonía pero sí a los buenos ratos para repetirlos (tal vez no hasta hartarnos, pero sí hasta hacerlos suficientes).

Lo que planeo contigo está en una lista que traspasa el cielo, cariño, espero nos cumplamos después de soplarnos tantas veces y gritar a los cuatro vientos que aunque somos jóvenes, el amor sí existe.



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