José Miguel Henríquez

Muerte viviente (Volvamos a sonreír)

 

En la militancia caminante del cotidiano vivir

la temida señora arrecia en todas sus formas y colores.

De la rutina a los antiguos dolores;

de la frustración a los sueños olvidados.

No quiero ser viejo de juventud derrotada

ni esclavo de servidumbre aceptada.

La sociedad esta enloquecida de dolor

por la vidas que devora sin piedad

A salvarse arrimándose a la humanidad sincera que ama ser libre.

Libre es el alma que sin sentencias a su espalda alimenta el mañana de ternura y sabiduría.

A hacerle honor a nuestros antepasados muertos de pasión.

Dejemos la vida volar, alma mía.

   


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