Alexandra L.

Llueve

 

Hoy la lluvia se torna densa oscura
como pesadas motas cae  al suelo
es  manto de cenizas sobre el duelo
sudario de dolor sobre la vida.

Lluvia de paz traía tu mirada
Pan y calor tus manos me ofrecieron
Amparo de tu amor sobre mi espalda
Tu beso luz de sol siempre en mi cielo.

Sobre el suelo mojado, llueve y llueve
mezclándose mis penas con la arcilla
se apagó el sol, es crudo desconsuelo
lágrimas de carbón en  las mejillas.

Es una lluvia eterna sobre el alma
que gota a gota aumenta la corriente
es violento torrente que me arrastra
en las profundas aguas de la muerte.

Inmenso dolor que no conoce tregua
trémula el alma en negación suspira
y al pie del lecho inerte cae postrada
cuando se hace inminente la partida.



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