Alfonso Darío

Virgen

Quizás en jardín de espinas 

naciste 

mal aconsejada  creciste:

 

Primorosa, altiva y altanera de hermosura primaveral 

que no cediste 

a los encantos de la naturaleza  

ni 

permitiste 

que tu ser virginal 

conociera los placeres de la vida 

por no estar preparada

decías con certeza...

 

Soltarlo 

para que recorriera los caminos 

que nos conducen al cielo

al éxtasis, 

al goce del tabú

de lo pecaminoso y no pecaminoso, 

de lo natural entre

hombres y mujeres

con frenesí

como animales

en celo...

 

Privándome conocer tu cuerpo 

privándote de conocer el mío...

 

Mientras en tus noches ardientes

vivías 

soñando con placeres

de locura

deseos reprimidos escondidos 

desbordando ríos

quebradas de pasiones 

que se estrellaban 

con ensortijados riscos y arrecifes 

falsas ilusiones

fantasías

indescifrables 

con tu escultural

moldura...

 

Creciste con tu orgullo 

sin doblegar 

rodillas

ni escuchar mi arrullo 

como selva inhóspita

"debía esperar"

me rogabas solo eso

castigando 

la exploración  de tu cuerpo

tus carnosos labios  

que  incitaban 

al morbo, a la caricia y al

beso...

 

Hoy al verte con tu capirote

anhelando ser tu primero

te busco y te ruego 

dices no estar para esos trotes



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