francisco lopez delgado

Ahora, percibo la claridad del alba.

 


Ahora percibo la claridad del alba.
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En el laberinto inescrutable de
mi alma, donde guardo mis anhelos y
toda mi esperanza, mi amor más limpio,
desplegó sus alas blancas, para que
vuele hasta donde el sol es un crisol y
las estrellas de la noche fulgentes
candelarias…

¡Oh, como siento en mi interior la voz
de tu llamada…!
¡Como late mi viejo corazón
e hierve el flujo de mi sangre…!

La luz de tu mirada, que esperaba
su momento, iluminó las flores
de mis arrayanes, y se enredó,
como la hiedra verde, en el fuste
preterido de mi vida, llenando
de caricias el cáliz de mi pecho
y el ara de mi alma.

Ahora, todo me parece más limpio
y puro: ahora diviso el horizonte
y percibo la claridad del alba…

Las lías que me ataban se rompieron:
mi fe. y el amor que estoy sintiendo,
me llevan a la paz más absoluta.

En mi frágil corazón, se hacinan
los proyectos más hermosos, como en
la playa la arena blonda y en
la parva las espigas.

La ubicuidad no es propiedad de Dios.
Mi alma es un halcón que vuela por todos
los confines. Mi amor se desparrama
como el agua de la lluvia sobre el
campo. El arcoíris de tus ojos,
se entrelaza con el mío.

¡Oh, como siento tu aliento dentro de
mis venas y noto las caricias de
tus manos sobre mi piel marchita!
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Paco. 06/12/2017

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