Oscar Lugo

En Las Manos De Aquel Señor

En Cualquier Lugar,

De Este Mundo Descolorido,

Todos Los Días, Se Puede Escuchar,

El Quejido, De Un Hombre Adolorido;

¡Es Horrible La Escena Que Veo!

El Dolor, Me Empieza a Desgarrar,

De Una Terrible Enfermedad,

Mi Esposa… La Que Tanto Ame…Ha Muerto…”

Perturbado, Por Toda La Maldad,

Que Mira a Su Alrededor,

Cuestiona Cada Vez Más,

Al Dios, Que Es Puro Amor.

 

Sin Fe, Está Su Corazón,

Porque No Ha Querido Investigar;

Así, La Culpa, La Va Pasando Al Creador,

Sin Pensar, Sin Saber Que Detrás

De Todo Lo Que Le Pasa,

Está Aquel Señor,

Que Con Una Risa En La Cara,

Se Está Burlando De Dios.

 

Con Arrogancia,

Aquel Señor,

Desconocido, y Sin Amor,

a Dios Le Pregunta:

“¿Dónde Están Los Humanos,

Aquellos a Quienes Amas Tanto?

¡Míralos! Lejos De Tus Mandatos,

Han Preferido Quedarse En Mis Manos”.

 

Con Algo De Tristeza, Dios Le Responde:

“Aunque La Mayor Parte De La Humanidad

En Tu Mundo De Placer y Fantasía,

Se Encuentre Sumergida,

Sé Que Algunos Van a Reaccionar,

Cuenta Se Van a Dar De Tus Engaños;

Cambiarán Su Forma De Pensar;

Cuando Sepan De Tus Mentiras,

Saldrán De Tus Manos,

Y Vendrán a Las Mías…”

 

No Hay Más Que Decir;

Ahora, Tú, Tienes Que Elegir;

Dos Señores,

y Una Decisión;

¿Por Cual De Ellos Te Inclinarás?

¿En Que Manos Te Vas a Quedar?

 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Amigo te adornas con la pluma que borda tus versos de hermosura, y amor estimado Oscar...
    Un placer pasar por tu portaL
    El Hombre de la Rosa



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