Porfirio Tárrega

Súplica

¡Llévame oscuridad! que el manto en las estrellas se mantenga irremovible, pues en la miseria de mi dualidad deseo que también la luna nueva perdure incorruptible.

 

Quiero dudar de mis ojos, no saber si se encuentran cerrados o abiertos, que la oscuridad de mi conciencia se mimetise con aquella de mi visión de pertenencia.

 

Quiero dejar de oír esa voz a pesar de que esta mente conserve el sonido, que a bien hizo venir la sombra que he acogido como hogar preferido.

 

Ya no quiero tener rostro, ya no quiero engañar al espejo que prudente acudía a validar el nuevo gesto en cada día.

 

Vacíame, que mi mente sea tan lóbrega como tu naturaleza. Transfigurame en la sombra que acude presurosa en la presencia de la única luminaria inimitable.

 

No quiero morir, pero es la única salida para huir a la tenebrosa ventana desde la cual solo contemplo; ¡que se vaya pues el rescoldo de razón que da vigor a la vida que abandono!



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