Luisgarcia30

Tiempo

Aguja valiente,

fría e imparable.

 

Continúas tu latido

impasible, tu columpio,

tu ajedrez. Sigue,

no puede parar.

Él no puede parar nunca.

 

Y tú, sólo te esfumas como la luna.

Nuestros tristes navíos,

navíos tristes,

vuelan como la espuma.

Él no puede nunca parar.

Nada se detiene,

nunca.

Comentarios2

  • Las horas calmadas

    Todo es vértigo, afortunadamente también con esa corriente se va el dolor...buen ritmo, me gustó.

  • kavanarudén

    Y que así siga, que nada lo pueda detener, sobre todo tu pluma
    Un precioso poema
    De mi parte un fuerte abrazo
    Kavi

    • Luisgarcia30

      ¡Gracias Kavi! ¡qué palabras más bonitas!



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