Inexistente

Travesía.

Se aprestó al camino
bajo el ardiente abrazo,
recorrió los senderos…
y ya empapado en sus esfuerzos
el celeste se estremeció.

Las cenizas nubes se hablaron
y pronto velaron al sol,
los altos mares desbocaron
entorpeciendo el recorrido.

El río apuro su lecho
y justo el paso le cedió…
pues venía embravecido.

Al terminar la tarde
agotado llega al caserío
y por la noche
su frente reclamó el dolor.

Vino a sus ojos ardor
y en su cuerpo convergieron
lo caliente… que unido al frío
daba paso al desvarío.

Comentarios2

  • kavanarudén

    Interesante poema
    Una realidad muy frecuente en muchos de nuestros pueblos latinoamericanos.
    Recibe un fuerte abrazo de mi parte.

  • Amalia Lateano

    Un placer haber disfrutado de tu hermoso aporte.
    Amalia



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