* El Desafío

Wellington Rigortmortiz

 

En mi cofre del destino,

al fondo de su estómago oscuro,

apareció una carta,

las sombras, guardianes

de la indiferencia

disfrazada de olvido, quisieron,

ocultar una verdad, la que

en mi conciencia se develaba,

La Llama Eterna,

en sus ráfagas de vida,

como las destellantes

de relámpagos nocturnos

en lluvia, visible hicieron

este sobre negro,

regordete a la vista y al tacto,

como panza de serpiente

satisfecha por el hambre;

un desafío había sido impuesto,

la naturaleza curiosa heredada

de los milenarios ancestros,

erotizaban la adrenalina

de un corazón de latidos lentos,

corazón hinchado y deformado,

no recuerdo, o quizás,

no quiero recordar algo,

lo que al parecer presiento,

las cefaleas son el alimento

mordaz para los recuerdos,

y difícil es no asumir todo

cuanto el subconsciente calla,

…sobre, mortaja del tiempo,

con la daga de las certezas

puedo abrir tu vestidura,

armadura de papel apolillado,

la piel de la carta, desnuda

despide aroma anejo,

aroma muy familiar al sentido,

de humedad púbica

me recuerda y me transporta.

 

Un sinfín

de letras negras inscritas,

como huesos de pes

devorador de otros, alineados,

poéticamente cuentan,

capítulos de sainetes mediocres,

pasajes que con el tiempo

había ignorado para hacer

más fortuita la existencia,

son seis hojas, escritas

sin un responsable como autor,

solo un sello rojo

del sol y la luna menguada,

mi alma, rescata

en resumida nostalgia

de enferma reticencia,

lo inefable de lo escrito

en cada hoja,

hoja de guadaña:

 

* 1

“cuéntame bruja del amor,

cuál es tu secreto?

En llanto de niño no nato,

mi amor por ti balbucea

agonizante sobre el manto

pálido y frio que cubre tu piel,

alimentado fui por tu esencia,

esencia de pureza e inocencia,

entre tus brazos, el calor

de tus manos y cuerpo,

mi desnudes total,

en exquisito dolor

bañada fue en humedad,

suspiros entrecortados

con temor a morir,

el sol se oculta tras la noche”,

…y es lo ultimo

que puedo recordar

que puedo contar.

 

* 2

“…la desesperación te llevo

a los brazos de la parca,

ansiabas el calor

de La Llama Eterna,

y ahora quizás vives

tu inerte inmortalidad,

seduciendo a quien

te libero del agónico dolor

y te privo del amor”.

 

* 3

…”niña de carácter agresivo,

de palabras sin sentido,

madura te sientes

ante lo que crees es amor,

una pasión hierve con tu sangre,

crees que por haber podido

experimentar la sensación

de besos en sabor a maicena,

ya puedes sentir en tus labios,

la lactosa esencia de la fertilidad

de un seudo hombre…”

 

* 4

“que será de ti pequeña mujer

de regordeta figura?, será que

por fin tu auto estima, se fortaleció

con la conciencia de amor que genere?,

cuanto no daría por saber

de tu existencia, allá, a lo lejos,

lejos del frio que me cobija día a día,

de tierra cálida eres,

pero de corazón y conciencia fría,

una ilusión maravillosa fuiste,

fábula sin moraleja,

chiste mal contado de la vida”.

 

* 5

“Inyacumech,

así de indescifrable

como la palabra

fue tu caminar sobre mi piel,

inocente estupidez que

tras una decisión forzada,

te llevo al sufrimiento voraz,

como los que yo he comido,

la palabra esta, ojalá se traduzca

al idioma de tu alma,

y puedas pronunciarla

con las palabras que el dolor

ahora te harán valorar lo perdido”.

 

* 6

“…perdonarte aun es incierto,

cuanto lamento con celeridad

no poder hacerlo,

recordar la forma infame

que tenías para amar,

es caer en el abismo del cual

con mucho sacrificio

tuve que salir, la pelea

más brutal, fue conmigo mismo,

el único perdón

que he podido conseguir,

ha sido

el que he podido darme,

copa vacía soy ahora,

sin aroma añejo,

justicia divina a tus dolores

ojalá se den con el tiempo

sobre la peste humana

de tus parientes,

justicia divina a los míos

sobre ti no sé

qué tan viscerales sean…”

 

Oráculos del tiempo

son todas estas pieles

de papel en mis manos,

como ave herida de muerte

tiemblan con el viento,

después de leer estos epitafios,

de olor húmedo y nauseabundo,

una respuesta deseo darles,

una que tengo atravesada

desde mucho tiempo atrás,

no está atada a la garganta

con cadenas de rencor,

ni guarda venganza

sobre la piel de látigo falaz;

mi alma hoy trae lienzo virgen

que cubre las nostalgias,

en el voy a responder mi verdad,

la única que hoy poseo,

pergamino del destino será,

el ultimo desafío.

 

*7

Mi filosofía de vida

había hecho que pierda la fe,

de una esquina del firmamento

en la parte más empinada del paraíso,

así veía pendiendo mi alma,

sujetándose por desgracia

de la parte más frágil de una nube,

aún tenía temor a caer,

tal vez no deseaba morir todavía

sin recibir una misericorde

caricia de esperanza, algo

que por más minúsculo que fuese

hiciera que valiera

más que solo la pena

estar aquí aun,

atravesando un sendero

de innumerables laberintos

desesperantes, llenos de frustración

confusión y duda.

 

Mas allá de toda frontera,

un alma meditabunda,

similar a la mía,

decidía dejar atrás su realidad,

aventurarse a la libertad del vacío,

vacío en el cual yo,

en picada ya estaba cayendo,

interminable es la caída,

con el paso de los días

el temor desaparece, la libertad,

dentro de una posible muerte

anula toda importancia

y el mordaz vértigo constante,

pues es millón veces mejor

una tranquilidad impuesta a aceptar

con adrenalina que corta la sangre,

a una conformista, en el descenso

por esta cascada

de viento y agua, azules

como la imaginación inflamable,

su aliento cruzó el portal

y consigo trajo no solo preguntas,

también respuestas,

por primera vez en mis días,

podía entender los códigos

sin tener que descifrarlos

por muy complejos

que sean para digerir,

la sordera que creía Dios sufría,

hacia ecos de sus palabras

golpeando todas las dimensiones

en las que ya no había querido habitar,

de momento, imposible nos es

un acercamiento de cuerpos,

se nos es permitido

solo contemplarnos en la distancia,

tan lejos y tan cerca a la vez,

separados corpóreamente,

unidos incorpóreamente,

un tira y afloja

en las paradojas irónicas del destino;

una bella flor

navegando sobre las aguas

de un cristalino arroyuelo, así

se desliza Ella por mis pensamientos,

bálsamos de sanación

son nuestras palabras, cubriendo

las heridas que la inocencia

se provocó así misma,

Ella me enseñó a aceptarlo así,

sin buscar un culpable por dolor e ira,

cada sentimiento y afecto lastimado

ha sido cubierto

con aquella misma esencia

que sangraba por las heridas

sin desear cicatrizarlas,

…mañana de abril,

medicina para el alma,

mañana de abril, eterno portal

que se cerró con tu presencia;

locura de los dos

que decidió escapar del cuadro

sobre la chimenea del olvido

en el cual prisionero balbuceaba,

pasiones y deseos, mordaces nos exigen

más cariño, más presencia,

el espíritu en ebullición

aclama nuestra presencia material,

en la caída hemos podido

tomarnos de la mano, recompensa

que agridulce nos recorre el alma,

…y llegaste tú…, logrando

que no existan palabras que explique

todo sentimiento de los dos,

que impotente la razón quede aletargada

y temblorosa buscando enamorar

todo aquello que también así lo está,

llegaste tú y todos los días

son una mañana de abril,

la caída se ha hecho lenta,

la atmósfera se ha calentado,

y el amor se ha creado

sobre las ruinas polvorientas

de traiciones, indiferencias,

desdenes y olvidos,

…y llegaste tú,

solo llegaste

y la eternidad se creo

con un pacto de almas

más que solo promesas humanas…

pequeña brisa astral,

entre mis brazos te acune,

te vi dormir y despertar,

absorbes el frio que cubre mi aura,

brisa arcana tan sutil, aromatizada

con una fragancia ajena y desconocida,

recorres libremente por mi alma,

te cobijas en mi conciencia,

erotizas mis sentidos,

bañas mis sentimientos

con tu liquida inocencia;

seráfico espíritu,

tatuaje del alma,

he aguardado tu presencia

durante muchas vidas,

para ahora conseguir

que me mires,

que me permitas respirarte,

Krisdie, te incrustas en la piel,

en los sentidos,

tan lejana eres aun e incorpórea,

pero te transportas a mi presencia

cuando mi alma susurra tu nombre,

los dolores,

inexistentes son con tu presencia,

pequeña brisa astral, ahora

entre tus brazos me refugio,

esperando pacientemente

el rose de tus labios a los míos,

esperando ser uno dentro de ti,

y renacer después transformado

en el amor verdadero.

 

Wellington

  • Autor: Rigortmortiz (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 20 de noviembre de 2017 a las 21:27
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 47
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