Felipe Romeo

ALGÚN LUGAR LLAMADO CORRIENTES

Estoy acabado

hecho un mojón.

Entre papeles mojados

dibujos viejos

bosquejos de mí.

 

Sucio

indecente

obligado a darme algún ok.

 

Me siento la hoja marchita del árbol,

un resto de primavera que se vuela con el viento,

me siento el primer dolor de rodilla de mi abuela,

un subte lleno de gente sin alma.

 

Reviso mis condiciones

mis blasfemias

mis amores y poemas primeros.

Todos ellos dan qué decir.

 

Doy lugar

a una nueva fiebre

una nueva fibra

de bravura

que añora futuros años de rebelión

que anhela bellezas inseguras

repletas de amor

para no dar.

 

Me encuentro hambriento de principios

de un fin

(Lamento de fondo)

de Sabina.

Cambiando cada lunes

haya luna o no

y cada viernes

allá ella

y yo

que lo soporto…

 

Mi dolor es un desastre

mi boca arde y me quema la garganta

no tengo estómago

ni piernas

ni hambre

ni tobillos

consumí todas mis uñas

y mi piel reseca

cargada de otras miradas

se cae a pedazos.

 

Tengo un sueño inerte

uniforme

absorto

una resaca de años

que sólo soporta tus gritos;

lo que nunca escribí

pero siempre digo

me atormenta cada noche

cuando apenas oso parpadear

o simular un leve dejo de unas ganas de dormir.

 

Una cara de seis décadas

me acompaña a cada lado que visito

mi sexo llora

se aburre

y aborrece mi persona

pero sobre todo

adormece

y espanta al amor.

 

Será, pues,

tan verdadero

tan necesario

este arduo labor?

 

Al vacío

o al despecho

no hace falta preguntarle…



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